Mallorca: 5 rincones para repetir

Mallorca es uno de esos destinos a los que, tarde o temprano, todo el mundo acaba yendo alguna vez. Y es también uno de los que más se repiten. ¿Por qué? Pues porque esta isla además del tradicional sol, playa y diversión para extranjeros -etiqueta que hace años ya que ha empezado a quitarse- es un refugio mediterráneo único, de naturaleza inabarcable, impresionantes montañas, maravillosas calas y playas y cultura de la que te enamorarás al primer instante.

Sí, Mallorca es mucho más que sol y playa low cost. Mallorca es uno de los paraísos del planeta para los que buscan vacaciones de relax o vacaciones activas, en pareja o en familia, porque la isla lo ofrece todo. Y, entre ese todo, una serie de rincones especiales de esos que uno se guarda para siempre en la memoria y a los que desearía volver, una y otra vez.

Sa Foradada

Mirador de miradores. Escaparate único desde el cual contemplar el Mediterráneo que une Mallorca con Barcelona y en el que disfrutar de una de las mejores puestas de sol de Mallorca, tanto en invierno como en verano. Este asombroso lugar de naturaleza virgen se encuentra al fondo de un acantilado con fincas en bancales al que se desciende por un sinuoso sendero natural. Abajo del todo está lo que se conoce propiamente como Sa Foradada (la agujereada, en mallorquín): una gran roca que emerge del mar y en cuyo frontal la erosión del viento ha hecho un enorme boquete que permite ver perfectamente el paisaje de un lado a otro a través de él. Está en medio del mar y se accede a él por una lengua de arena. Arriba antes del descenso, está el mirador. En verano hay un bar que los domingos por la tarde celebra sesiones de música y cócteles durante la puesta de sol.

Es Trenc

La playa más bonita de Mallorca según muchos de sus visitantes. Dicen que les recuerda al Caribe… Y es verdad, aunque no desmerece en absoluto de las playas de aquel mar e incluso se podría decir que es más bella que muchas de aquellas. Competiciones a un lado, Es Trenc es conocido como el último paraíso porque se encuentra rodeada de unas espectaculares dunas con vegetación protegida, autóctona, y en sus alrededores hay una de las salinas más importantes de Mallorca, de las cuales se extrae precisamente la sal de Es Trenc, que se comercializa en botes en las tiendas de productos de la isla. Uno puede visitar las salinas al ir hacia la playa: es más que recomendable llevar cámara de fotos porque el paisaje ofrece un juego de luces y reflejos imponente.

Formentor

El extremo más al norte de la Serra de Tramuntana, su broche de oro. Su punto y final. El vigía eterno. El Cabo Formentor y todo el entorno natural de montañas y calas escondidas es uno de los

más bonitos de Mallorca. Un imprescindible si eres amante de la naturaleza y buscas playas poco concurridas, calas de roca en las que es complicado tumbarse a tomar el sol pero las aguas son más cristalinas que en ningún otro lugar del planeta. Aquí, en el norte de Mallorca, este refugio de paz fue siempre uno de los lugares a los que los grandes de la literatura en lengua castellana recurrían para descansar, pensar y escribir. Aún hoy se celebran unos ciclos de conversaciones en el Hotel Formentor con personalidades importante del mundo de la escritura en todo el mundo.

Cabrera

No está en territorio mallorquín pues es una pequeña isla que hay al extremo sur de su costa, pero Cabrera forma parte inseparable de la historia de Mallorca y es uno de los Parques Nacionales más increíbles de España. Se llega a ella en barcos que salen regularmente en verano desde el muelle de la Colónia de Sant Jordi y que permiten pasar todo el día en la isla, descubriendo su vegetación, su fauna y, sobre todo, la gran riqueza de sus fondos marinos. Para protegerlos, el fondeo con embarcaciones privadas está limitado, hay que pedir siempre permisos para acceder y para bucear y es obligatorio no generar residuos innecesarios durante la estancia en la isla, llevando lo básico para una excursión, un baño y un picnic.

Palma

Sí, la capital tiene su encanto. No es una ciudad al uso: su carácter es acogedor, aunque los mallorquines sean desconfiados del visitante a primera vista. Cuenta con museos y centros culturales muy variados, como el Museo de Arte Contemporáneo Es Baluard, que ofrece uno de los mejores miradores sobre la bahía de Palma desde el centro de la ciudad. El otro gran mirador son las azoteas de la Catedral de Mallorca, la única en todo el mundo de estilo gótico que mira al mar, que se han abierto al público por primera vez en su historia en 2016. Justo bajo la Catedral, se abre ante el mar el Parc de la Mar, un lugar donde se combinan espacios para eventos, parque, laguna artificial y jardines junto con los restos las murallas históricas de la ciudad, por las que se puede pasear tranquilamente admirando la inmensidad de la bahía y el puerto de Palma.

Si estos 5 rincones te han convencido para dar el salto a Mallorca uno de estos días, busca siempre alojamientos originales, con excelente ubicación y de buena relación calidad precio. Aunque no lo parezca, los hay. Huye de los hoteles del casco antiguo: son casi todos hoteles boutique, de alta categoría y bastante caros.

Las zonas como Playa de Palma y Magaluf o Palmanova, a pesar de que tienen una pobre fama turística, esconden joyas de alojamiento a 20 minutos del centro de Palma que merecen la pena. Por ejemplo, la línea de hoteles Sol Hotels, del Grupo Melià, que cuenta con un hotel que está integrado con un parque temático a un paso de la playa de Magaluf: el Sol Katmandú Park Resort. O el Grupotel Playa de Palma Suites & Spa, que cuenta con un completísimo gimnasio y centro de bienestar y está a escasos metros de la playa y a menos de 5 minutos del aeropuerto.

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