Cuando finaliza un año, y en consecuencia de ello comienza otro, todo el mundo tiene en mente nuevas metas y propósitos a desarrollar. Todo el mundo se aferra a la idea de que un nuevo comienzo supone olvidar y dejar atrás todo lo vivido, como si nunca hubieran formado parte de ello.

Sucintas ideas rondan sus pensamientos: amor, amistad y salud. Pero lo cierto es que: No es necesario que comiences un nuevo año para aprender a amar con mayor intensidad, no es necesario que comience un nuevo año para no fallarle a tus amigos, no es necesario que comience un nuevo año para ponerte en forma…

La palabra que mejor define tu dedicación hacia algo es la voluntad que estés dispuesto a sacrificar por ello. Teniéndola te aseguro que no tendrás que hacer una recopilación acompañada de todo lo nuevo que esperas del año. No puedes esperar a que las oportunidades te busquen a ti, eres tú la persona a la que corresponde hacerte con ellas y sin voluntad, estás perdido.

Es el impulso justo y necesario para arrojar tus miedos por la ventana y dar paso a todo lo que siempre te negaste hacer por el motivo que fuera: miedo, falta de iniciativa, falta de autoestima, y la peor de todas ellas, negatividad.

Te diré algo que debes saber las personas negativas nunca llegan lejos y con frecuencia se dedicarán a ver truncados sus sueños e inclusos los de una tercera persona.

Por eso para este nuevo año solo deseo que aquellas personas cuenten con la voluntad propia que les falta.

Let it be.