Carta a Rigoberto Urán

Rigo, te escribo para agradecerte por terminar el Giro de Italia y demostrarme durante 21 días que no hay límites cuando existe la determinación. Gracias por seguir corriendo a pesar de los problemas respiratorios y por levantarte de una caída en la que tu casco quedó destruido. Desde el 2011,que supe de tu existencia, en el Tour de Francia, he sufrido como si corriera a tu lado.

Acumulé portadas de periódicos, y en 2014 lloré cuando recuperar la camiseta rosa se hacía más difícil. Con María Fernanda Rueda, una de mis mejores amigas, hablé casi una hora por teléfono de tu triunfo en la contrarreloj. Para las dos siempre serás nuestro preferido. Verte de rosa en un momento en el que no pasaba los mejores días me llenó de tranquilidad y de alegría. Por un momento, me hiciste olvidar de todo con tu sonrisa en el podio. La ruidosa realidad se enmudeció y el tiempo se detuvo en un instante de felicidad.

Este año, empecé a contar los días para el Giro casi desde enero. Me imaginaba al Team Colombia corriendo a tu lado otra vez, prometí un tatuaje si ganabas la ‘Corsa Rosa’ (igual me lo haré) y me desperté todos los días desde muy temprano para saber en que posición de la etapa te encontrabas. Cubrí mis ojos cuando te caíste en Imola, confieso que tuve miedo de que no fueras a llegar, pero grité como loca cuando te vi de nuevo en el lote.

Me reconfortaba que en las entrevistas lucias bien, tu sonrisa no dejó de dibujarse en ningún momento. Te enfrentaste a ti mismo, tu deseo de continuar y de darlo todo le dieron más valor a este Giro, en el que se te vio sin compañía muchas veces. Sos el ejemplo perfecto de lo que significa no rendirse, de cómo sería este país si en vez de quejarnos tanto, pedaleamos más fuerte, empezamos a luchar en contra de las injusticias y buscamos lo que queremos, así cómo lo hiciste las últimas jornadas.

Para mi, fuiste el ganador de este Giro, tú y todos los colombianos que no se bajaron a pesar de las adversidades. Tuviste la verraquera de aguantar y de luchar contra la enfermedad que te aquejaba, de pedalear solo cuando tus rivales tenían más de tres gregarios en el pelotón. Pero, en medio de tanta emoción que despertaba tu participación en la competencia, el egoísmo se apoderó de algunos, quienes no veían más allá de sus pretensiones y de la pantalla de su computador.

Sin duda, vendrán días mejores, habrá champaña y seremos cientos los que te alentemos. Después escribiré una carta agradeciéndote por ganar una grande y no rendirte, por haber puesto a Colombia a hablar de ciclismo, por ser la excusa para detenerse en la carretera a escuchar la etapa, por ser el referente de los niños y por hacer que por un momento nos unamos en un triunfo que sentimos como si fuera nuestro, porque tú, Rigo, eres la representación del país en pedales.

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