La innovación es más que una palabra de moda

(CC) Imagen de Dennis Skley vía Flickr

Llevo más de 4 años trabajando en áreas de innovación en el sector privado y público, tiempo en el cual he escuchado cómo la gente abusa del término y lo han convertido en una moda donde el proceso y el verdadero significado de la palabra se han perdido. Al parecer para la mayoría de empresas, entidades y líderes, la innovación está asociada a un deber ser, a una cualidad de las organizaciones de ser novedosas, pero la realidad es que la innovación va mucho más allá de la novedad.

Cuando las organizaciones se definen como Innovadoras siempre me genera una sensación de sospecha ¿A qué se refieren? ¿A caso tienen un proceso de innovación, han implementado una cultura de la innovación o lanzan productos innovadores cada año? Normalmente la respuesta es muy vaga. Mi recomendación es no definirse como una organización innovadora, si no demostrarlo, la innovación es un resultado por tanto debería hablar por sí misma. Cuando las organizaciones están innovando se nota, solo piensen en las tres empresas o gobiernos que consideras más innovadores ¿Está en su misión la palabra innovación? probablemente no, pero se les nota. Las organizaciones innovadoras tienen una mejor relación con sus clientes y proveedores, se están reinventado constantemente, sus equipos de trabajo son felices y sorprenden al público constantemente.

Nuevo no es sinónimo de Innovación

Que las empresas lancen nuevos productos o servicios; o que las entidades públicas realicen nuevos programas o campañas no significa que están innovando; significa que están haciendo su trabajo. Para que una novedad sea una innovación tienen que suceder 3 cosas: la primera, que el equipo de trabajo conozca y se anticipe a las necesidades de los usuarios y empiecen a diseñar a partir de allí. Segundo, que durante el proceso de construcción haya espacio para la experimentación y el fracaso para pulir nuestros nuevos productos o servicios. Y finalmente, que una vez lancemos el nuevo producto o servicio sea aceptado e incluso amado por los usuarios, porque sienten que realmente está solucionando un problema que tenían o está haciendo su vida más fácil.

Así que dejemos de usar la palabra innovación como un caballito de batalla para definirnos como modernos, vanguardistas o novedosos, pues el exceso de uso del término para muchos ya está asociado al cliché, que es lo último que queremos cuando innovamos. Y cada vez que alguien diga que está innovando háganse 3 preguntas ¿Tienen un proceso juicioso para conocer y relacionarse con sus Stakeholders? ¿Están experimentando para aprender del fracaso e involucrando al usuario durante este proceso? y ¿Realmente sus productos y servicios generan un cambio positivo en la vida de las personas? Si al menos una de esas respuestas es No, saquen sus propias conclusiones.