Feliz día del maestro.

Un pequeño cuento de una joven docente.


Me gustaría comenzar esta historia diciendo lo mucho que amo mi trabajo. Pero no es así. Digo trabajo y no “vocación” o “profesión” porque no es así. No elegí ser docente porque me gustó la idea durante mi secundaria, sino porque mis padres no podían mandarme a vivir sola y estudiar lo que realmente me gustaba y tuve que conformarme con algo de mi ciudad que fuera gratuito y que fuera de corta duración. (Ahora a punto de recibir mi titulo de profesora me entero de mejorar carreras que podía haber elegido que por no vivir en la misma ciudad en ese momento no tuve tiempo de investigar) y como sabía hablar Inglés y había rendido mis exámenes y aprobado con las mejores notas, decidí anotarme en el Profesorado de Inglés de mi ciudad.

Pasé los últimos cuatro años estudiando para ser docente. Aprendí de la lengua que voy a enseñar todo lo necesario. Aprendí teoría de la lengua en general, también historia. Aprendí sobre cómo funcionaría la supuesta psiquis de mis futuros alumnos y cuál era el mejor método para volverme la profesora más motivada y efectiva de toda Argentina. Hice mis practicas y estoy actualmente cursando mis clases de residencia en las mejores escuelas de la ciudad. Ubicadas en el centro, dentro de todo equipadas, con chicos alimentados y directivos estrictos. Todo muy ideal.

Este año decidí juntar valor y ponerme a trabajar. Ya me siento vieja como para seguir dependiendo de la plata de mis padres y además tengo que ir tanteando el trabajo que voy a tener que realizar por los próximos, no sé, treinta o cuarenta años.

Me presenté a un concurso en una escuela en la periferia de la cuidad. Una escuela nueva que el gobierno comenzó a construir y posteriormente dejó completamente olvidada (hoy por hoy la mitad de la escuela esta a medio construir, las instalaciones de las cañerías están a medias, no tenemos pizarrones ni aberturas dignas de una institución). Como primer linda experiencia en mi trabajo me encontré con acomodo de docentes, algo que normalmente sucede en las escuelas privadas, pero que en ésta institución en especial era permitido ya que la directora “cajoneaba” mucha información, por lo que decidió con la ayuda de la docente titular de las horas a cubrir que era mejor poner a una colega del profesorado que tiene apenas finalizado el segundo año de la carrera (adeuda una materia de ese segundo año) a cargo de 30 horas cátedra en vez de seleccionar como era debido a otros colegas que se habían presentado con mayor antigüedad y estudios obviamente. La cosa terminó que entre arreglo y arreglo ella tomó la gran mayoría de las horas y a mí, una estudiante de último año con más antecedentes culturales y con apenas dos materias para recibirme, con seis horas que habían sobrado y que mi afortunada compañera estaba dispuesta a tirarme como sobras.

Está más que claro que tomé las horas. Nunca pensé que iba a encontrarme con semejante desastre.

Algo que nunca me habían advertido como estudiante era que en las escuelas donde la gran mayoría de los docentes trabaja tenemos alumnos en malas situaciones. Con hambre, con problemas de conducta, con problemas con la autoridad y básicamente totalmente apáticos de su propia existencia.

Todos los martes tengo clases con el 1ero “D”. Ese típico curso rejunte, donde los alumnos vienen repitiendo desde que tienen memoria (uno de ellos es la quinta vez que hace el primer año) . Tengo alumnos que se sientan de espaldas al pizarrón, que me faltan el respeto. A veces siento que es como si no estoy en el aula y que salgo con dolor de garganta y mareada del dolor de cabeza por una causa sin sentido.

Mi escuela me dice que los docentes debemos bajar el indice de repitencia, de modo que debo enseñar menos que lo básico para que ellos pasen. Mi profesora de residencia me dice que debo enseñar valores y mechar de a poco el Inglés que ellos se supone deben aprender.

Yo me encuentro en una encrucijada, debo enseñar cosas que deben aprenderse en la casa, porque a mí a no robar y a decir por favor y gracias me enseñó mi vieja. Ya no creo y no me trago el cuento de “la mala vida que tienen los llevó a eso” . Tengo una alumna que vive con los amigos, que su madre falleció, que tiene el papá internado y que perdió un bebé el año pasado y es excelente, y otro que solo tiene los padres divorciados, ambos de buena posición económica, que viven preocupándose por él (la madre ha ido a la escuela preocupada por si hijo reiteradas veces) donde éste chico es el que eligió la vida que tiene. Personalmente tengo mis padres separados desde los 3 años, tuve muchos problemas personales pero acá estoy, estudiando y recibida, porque aunque no siempre tuve el apoyo de mis viejos tomé lo mejor de todo y sin que nadie me enseñe muchas cosas aprendí a salir adelante, como veo en muchos de mis alumnos. Creo que éste alumno en particular, sumido en su ignorancia,eligió ser una persona vacía a modo de rebeldía. A veces me gustaría hacerlos entender, que la mejor manera de ser rebelde es aprender a pensar y cuestionar, debatir, refutar con fundamentos, no cruzarse de espaldas y amenazar a cualquier docente con denunciarlos a la policía solo porque te pone una baja nota por no traer la tarea.

En mi primer año de trabajo me he desanimado más veces de lo que me desanimé en toda mi vida. Me preocupo, lloro y tengo dolor de cabeza todas las semanas, no solo porque soy joven y porque esto es lo “normal” dentro de los docentes hasta que se curten, sino porque también me encuentro con gente que juzga, que nos mete a todos en la misma bolsa. Me encuentro con gente que no aporta en la sociedad pero que culpa a los docentes por el país que tenemos. La educación es la base, sí. La educación académica y la moral, ambas por igual, pero si un docente enseña moral o valores en un aula para que el chico al salir de la misma se encuentre con padres que dicen que es mejor esperar un plan o trabajar de cartonero para vivir y que la forma de hacerse respetar no es mediante el respeto a los demás sino recurriendo a la violencia. Si el chico sale y se encuentra con una sociedad que se basa en violencia y en ventilar cosas de los demás, una sociedad que parte de la base enseñándote a pisar cabezas para llegar arriba, a vivir de amenazas, esos valores inculcados en el aula, no quedan ni en el propio aula.

La escuela es la base de la sociedad tanto como la sociedad es la base de la escuela. Ayer mismo me encontré con una noticia hablando de tres escuelas cerradas por inseguridad. Eso no es solo culpa de la escuela. Es también un resultado de lo que pasa afuera de la misma, de lo poco que se enseña por sobre los valores o saberes académicos de la escuela.

Hoy entré a tuiter, como siempre y comencé a debatir con dos personas que respeto mucho y que sigo justamente por ser personas de mente abierta, de más o menos mi edad y que aunque a veces no concordamos en todo sabemos debatir y nos divertimos mucho haciéndolo.

Mientras explicaba a uno lo que vivo como docente y le decía al otro que realmente nadie sabe lo que los docentes sufren al menos que se tenga un docente como pariente me encontré con un tuit, bah, con más de uno que decían “feliz día del maestro” y que tenían una foto adosada al tuit. Ninguna de esas fotos eran de docentes o referidas a la educación, me encontré con “maestros” futbolistas, con “maestros” músicos, con “maestros” celebridades y no pude evitar indignarme.

Ahora yo le preguntaría a todas esas personas, lo poco que saben. Lo básico que te hace entrar en tuiter que es saber leer y medianamente escribir correctamente, te lo enseñó alguna de esas personas que catalogas como “maestro”. Alguna vez, se pusieron a pensar en los viajes que quizás un maestro hace para llegar a la escuela para que vos no le des bola? ¿Qué cobran por eso? Sí, pero no te das cuenta que ese docente más allá del sueldo se está preocupando porque quiere en una persona que no tiene nada que ver con su vida directamente, se está comprometiendo a enseñar y a pensar en personas que no lo afectan directamente, porque quiere. Para que vos como alumno respondas “la vieja de mierda me quiere hacer bajar los pies de la mesa” “la vieja de mierda me cerró el trimestre con un seis” “Feliz día maestro” y poner la foto de una persona que realmente no tiene nada que ver con tu vida y que tampoco se preocupa de tu existencia, al contrario de tus docentes.

Creo que voy a terminar acá mi historia, me fui por las ramas y ya no sé si se entiende qué quise decir. Soy demasiado joven para hilar ideas buenas cuando me lastiman tanto.

Para los docentes que lean esto, para los buenos estudiantes y las personas idealistas de la buena educación (no solo la académica, creo que no hace falta aclarar) les digo gracias por ser los pocos que hacen que esto marche.

Y a los colegas Feliz día. Sé que muchos en su día, quizás tengan parvas de papeles sobre la mesa para corregir, como le pasa a mi vieja, mientras sus alumnos saludan a celebridades en el día del maestro.

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