Del “no viviré de esto” a arrasar en Kickstarter: The Mountain with Teeth

Vanessa Puga
Jul 24, 2017 · 6 min read

Su primer libro se pagó gracias a Fondeadora, su segundo libro fue pagado por ella misma, el tercero ahora saldrá gracias a una muy exitosa campaña en Kickstarter que llegó en dos horas a su meta de $100,000 y concluyó el 23 de julio al 447% del objetivo inicial. Acaba de firmar un contrato con Editorial Océano para sacar una novela gráfica en conjunto con su novio. Ella es la talentosa Alejandra Gámez, autora del webcómic The Mountain with Teeth. Tuve la oportunidad de entrevistarla y esto fue lo que platicamos.

¿Cuánto tiempo llevas en esto?

Bien, bien, en 2013. Empecé a dibujar en 2012 y haciendo experimentaciones; el proyecto como tal se consolidó en 2014, cuando le vi cara de poder ya trabajar en esto.

Posteaste un ejercicio de reflexión, “¿Qué te dirías hace 4 años…?”

Me parece un ejercicio bonito. A veces creo que, así como a mí me pasa y creo que a los que me siguen también, somos muy crueles con nosotros. Reconocerme y darme palmaditas de “Ale, estás haciendo bien las cosas”: es un bonito ejercicio porque siempre hay avances y reconocer los avances es muy valioso, siempre, porque es lo que nos impide que caigamos en la locura. Lo puse no para que vieran mis logros, era a mí misma “no estás como estabas hace cuatro años”. Nunca nadie va a estar en el lugar ideal, siempre vas a querer estar mejor, pero al menos sirve para ver que vas avanzando.

¿Ya vives de tu arte?

Sí tengo otros trabajos de freelance, pero mucho se mantiene con The Mountain.

Viene mucho trabajo más para Ale y Axur

¿De dónde salió el nombre?

Híjole *risas* no es un nombre tan interesante. Saqué en aquel entonces un blog “voy a hacer mis reseñas de las cosas que me gustan”… soy muy mala para poner nombres. Estaba leyendo algo de Lovecraft donde una montaña se come a un pueblo y entonces dije “una montaña con dientes, se oye padre”. Pensé en cambiarle el nombre más adelante, cuando sepa de qué va esto… y la gente lo empezó a ubicar y mejor transformé el nombre en un concepto.

Cuando leí el primer libro me encantó, pero había cosas que pensé “Esto me rebasa” por su oscuridad y acidez…

El primer libro salió cuando estaba en una depresión profunda… así que creo que se ha ido dulcificando un poco el humor. Las historias eran oscuras porque yo no estaba en un lugar bonito. Me siguen gustando las historias oscuras, pero ahora es más bien raro-cute. Hay melancolía, pero no tanta oscuridad.

Empezaste con esto para lidiar con la tristeza, entonces

Literalmente había abandonado absolutamente todo, estaba mal. Lo único que se me antojaba hacer era ir a clases de cine (iba de oyente a C.U.) y dibujar. Unos amigos fueron los que me dijeron ¿por qué no sigues dibujando? Hacer cosas creativas fue a lo único que me pude aferrar. Me costó salir de esa etapa… conocí más personas gracias a redes sociales; me nutrió un poco más. No me imaginaba trabajando de esto, fue un proceso. No lo solté y llegué al punto en que la gente comenzó a ubicarme.

Es algo que siempre voy a decir y no me voy a cansar de repetir: lo más importante es que mi trabajo le llegue a alguien. Le debo todo a mis lectores y sin ellos, esto no habría llegado a donde está ahora. La gente me generó más seguridad.

Y luego es la misma gente la que te señala por dónde ir, como pasó con Lucía

Sí, Lucía era un chiste, ni siquiera tenía nombre, Pero a la gente le encantó, me pedían más tiras… y aunque yo sabía que era un cliché (el animalito tierno, pero que es del diablo) pensé “la puedo impregnar de cosas que a mí me divierten”. A la gente le divierte y a mí me divierte, está bien.

“Lucía” la hija del diablo que todos amamos

No te clavas con el “no es original”…

No hay por qué clavarse. El mundo está feo, necesitamos risas. No le veo problema a lo que a veces es la crítica que hay sobre las cosas de humor más simple (como tiras de vida cotidiana, los fenómenos de YouTube) que son babosos quizá, pero hacen feliz a alguien. No son nocivos. Está chido. No debería haber un juicio como “es demasiado simple”.

¿Cuál es tu proceso creativo?

Siempre cargo una libreta conmigo y apunto las ideas que se me ocurren. No hay una metodología o un proceso como tal… depende mucho de qué humor esté. Una vez que decido qué tira es la que voy a publicar la boceto, pongo la línea, el color, la subo y ya. No es un método increíblemente complejo. Eso sí, dependo de cuánto tiempo tengo. Hay veces en que quiero sacar algo muy complejo y estoy apretada de tiempos, por lo que opto por hacer algo más simple.

¿Qué tanto tiempo te lleva el mantenimiento de las redes sociales?

La verdad es que es mucho tiempo ya. Tengo un complejo de culpa gigantesco cuando no puedo contestar los mensajes. Le agradezco muchísimo a la gente y siempre procuro contestarle. De repente puedes pasar 5, 6 horas contestando mensajes. Si sólo me dedicara a eso estaría bien, pero aparte tengo que dibujar y ver pendientes… Siempre procuro estar activa, pero mayo y abril me rebasó la vida: es una labor de tiempo completo. Eso sí: prefiero no contestarle a la gente a no contestarle yo. Prefiero tardarme un mes en responder, pero asegurar que soy yo la que responda el mensaje. Se me hace mala onda que conteste alguien más. No soy una marca, es sobre lo que yo hago, lo que yo pienso…

¿No te ves como una marca?

No. Me gusta sacar cosas como los parches para la ropa… pero no me siento como una marca. Me siento como autora, alguien que hace cosas. Un humano que hace algo para otros humanos. Una marca para mí es algo frío.

Creo que una parte que no se piensa mucho al ver cómic es que hay una historia detrás ¿no?

A veces creo que hay una subestimación de qué tan importante es esa parte por sobre el dibujo. Al menos en el contenido que a mí me gusta consumir, yo prefiero mil veces una historia bien trabajada con un dibujo pobre, que una historia pobre con un dibujo bellísimo. No creo que todos lo tengan inconsciente. Te enfocas tanto en ser buen dibujante que a veces la narrativa se deja de lado, pero se necesita saber escribir. Y es la otra: para escribir bien también tienes que leer. Cuando pasas como 80 mil horas dibujando, no te acercas a los libros. Y es una falla. Puedes tener portafolios hermosos, pero las historias están bien equis. Y para que se te ocurran cosas nuevas tienes que ver, escuchar, leer y vivir cosas nuevas. Si sigues viendo lo mismo, si sigues teniendo las mismas experiencias, siempre se te va a ocurrir lo mismo

En ese aspecto ¿qué te gusta a ti ver, escuchar…?

Creo que yo peco un poco de mantenerme un poco en lo mismo (es un poco contradictorio, lo sé) Últimamente no he explorado tanto como me gustaría, pero en general me mantengo abierta a seguir explorando. Me gusta mucho leer cosas de Ciencia. No es quedarse sólo en Literatura. Veo documentales, películas de todo tipo. Antes me negaba a las comedias románticas y después vi que me estaba perdiendo de algo. Hay que mantenerse abierto.

Para conocer más del trabajo de Ale, no dejen de seguirla en Twitter y Facebook.

Vanessa Puga

Written by

Soy Nerea. Busco la convulsión eléctrica de la sorpresa. No sé vivir de otra forma | @ShaukuMx | @RPenumbria | Bibliófila

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade