Adiós Rosalinda
I
ROSALINDA, de Ernesto Luis Rodríguez (1916–1999)
Me voy con la tarde linda
recordando a la mulata.
Un soplo de brisa ingrata
de la copla se me guinda…
¡Se llamaba Rosalinda!…
Un romance del jagüey,
que en este llano sin ley
se prendó de mis corríos,
y entre amores y amoríos
me la robé de un caney.
Tenía los senos bonitos
como las rosas abiertas;
su voz en las cosas yertas
fue como el sol de los mitos.
Era apretada de gritos
cuando la tuve al encuentro;
pulpa de amor era el centro
de sus pupilas saltonas,
como las frutas pintonas
que dicen mucho por dentro.
Vino un joropo llanero,
se puso lindo el caney.
Yo jugué mi araguaney,
mi cobija y mi sombrero;
perdí todo mi dinero
-me quedé sin un centavo-,
y para sacarme el clavo
con los nervios amargados,
en la ley de un par de dados
se la jugué a un indio bravo.
Se amontonaron los peones
para ver quién la ganaba;
cada fibra me saltaba
de los soleados pulmones;
se ovillaron mis canciones
en los silencios ignotos,
y dije entre sueños rotos:
“voy jugando a Rosalinda”,
¡y el dado en la noche linda
me devolvió mis corotos!…
II
El chavismo ya se jugó a Rosalinda.
La sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia respecto a la vigencia del Decreto de Emergencia Económica, significa un catalizador (acelerador) del desenlace político del país.
Ahora, la pelota maltrecha está del lado de la Asamblea Nacional, cuyas decisiones han sido sistemáticamente torpedeadas por aquel mal disimulado apéndice del chavismo.
La Asamblea Nacional debe responder políticamente con igual o mayor intensidad ante el desacato de un poder establecido (TSJ) contra las decisiones de otro poder (AN).
Desconozco el margen legal de maniobra de la Asamblea Nacional. Para entenderlo mejor, recomiendo leer el artículo de José Ignacio Hernández quien aclara y amplía sobre este tema. Lo que no tengo dudas es que mañana mismo la directiva de la AN debe llamar a las calles a ejercer de forma pacífica pero contundente la mayoría cuya representación es usurpada por el gobierno a través del TSJ.
III
Si alguien tiene dudas: sí, este es un golpe de Estado.
La disolución de facto de un poder del Estado por otro poder del mismo Estado es una forma clásica de golpe.
Una definición de golpe de Estado:
Medida grave y violenta que toma uno de los poderes del Estado,
usurpando las atribuciones de otro.
(Diccionario Ideológico de la lengua española, Julio Casares de la Real Academia Española, Editorial Gustavo Gili S.A.- Barcelona, 1985).
IV
Por esas “casualidades” de la vida, mañana se cumplen dos años del asesinato de Bassil Da Costa, Juancho Montoya y Robert Redman. Todos asesinados en las protestas del 12 de febrero del 2014.
Sus asesinos siguen libres, mientras el gobierno juega irresponsablemente a estimular nuevos estallidos.
V
Solo que esta vez no habrá dados en la noche linda que devuelvan los corotos.
Adiós Rosalinda.