Sabor a revocatorio

Av. Francisco de Miranda, desde el elevado al frente del C.C. Millennium (Los Dos Caminos)

A las dos de la tarde, bajo un sol picante que presagiaba la lluvia del final del día, centenares de ciudadanos cruzábamos de oeste a este la avenida Francisco de Miranda, regresando de las distintas marchas y concentraciones bautizadas como la “Toma de Caracas”.

Un vendedor de helados sorprendía a los transeúntes y arrancaba sonrisas: “aquí está tu helado, único con sabor a revocatorio”, “los helados que consigan más adelante son los de Maduro, estos son los propios”.

La estrategia del heladero tal vez generó un buen recuerdo en más de uno, quizás también le generó ventas adicionales. Es decir, logró su objetivo. No creo que el heladero se haya propuesto para hoy convertirse en el “papá de los helados” de Latinoamérica. Con trabajo duro y una buena estrategia, quizás lo sea algún día.

En perspectiva, el objetivo a lograr hoy en el ánimo opositor era el reencuentro masivo y civilizado con la calle. Objetivo logrado. Es una ganancia política una marcha de este nivel en medio de la paliza cotidiana que recibimos quienes hacemos vida en el país.

Sin embargo, hay quienes ven en esta exhibición de musculatura opositora en la calle un desperdicio.

El “asalto final”, el “último round” definitivo está ocurriendo sin darnos cuenta. Esta extenuante batalla que lleva casi dos décadas está en su fase final. Pero no era el objetivo de hoy.

Al igual que el heladero, tenemos que seguir dando pasos. Con trabajo duro y buenas estrategias.

Av. Francisco de Miranda. Plaza Francia, Altamira.

En verdad, la jornada de protesta del 1ero de septiembre tuvo un “sabor a revocatorio” que será difícil de igualar en otro momento. Fue la perfecta conjunción de buena organización y un malestar geométricamente acumulado a lo largo de las últimas semanas.

Cuando alcancemos la victoria deseada, nuestro mundo –al norte del sur- no cambiará de la noche a la mañana. No es un suiche que pasamos y ya. Ese momento será apenas la mitad de camino del cambio que queremos. Aún debemos trabajar duro por la otra mitad de ese camino.

Mientras tanto, me quedo con “el sabor a revocatorio” que se vivió hoy en las calles de Caracas.

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