Carta #31:

Recuerdo un día que me hablaste sobre un marinero, que por otro mar, en unas tormentas se encontraba, llevaba una mala racha, recuerdo tus “contigo no me pasa”…y aquí estoy, escribiendo, pensando, esperando la mar en calma, aguantando cada ola que me sumerge, haciendome saborear la sal, que es la tierra de Poseidón, haciendome apreciar los corales en el fondo del mar y pidiendo que sea la última, emerjo en sus orillas cual hijo del hierro, fiel seguidor del dios ahogado y clamo a los siete, pues aún así, con las olas embistiendo mi maltrecho cuerpo aún con la piel de mis dedos arrugada, mis labios agrietados y mi piel áspera, yo sigo aquí.


Mañana empiezan las clases, los primeros cinco días, las primeras cinco olas, cinco posibles “últimas olas” espero superar cada una, espero ser testigo de como pierden fuerza, de como la tormenta se vuelve calma, espero ver que lo que creía eterno se convierta en temporal…no se puede vivir de recuerdos, por eso espero poder crear nuevos, estamos en el domingo justo antes del comienzo de las clases, acabo de escribir la carta #27 y esta la guardo, escribiré un par de líneas, por cada una de estas cinco ultimas olas, cada día y el viernes, habré publicado esta carta, esperando hacerlo sólo por una semana, puede que dos, no lo sé…yo he vuelto, espero que tu también, la de aquel abrazo de candado, la de poderes telequinéticos cuando pasamos por delante de tiendas tirando todo a su paso, recuerdo esperar…espero recordar.


Primera ola: El mar amanece en calma, una ola medianamente fuerte llega con redoble y te apartas mientras inútilmente me disculpo, pasa la mañana, todo aparenta normalidad, un lápiz verde que me hace recordar con nostalgia, que me dice alto y claro “Sigo aquí”, un lápiz que es la calma en el agua que precede el devenir de otra ola que mece la barca, acaba la mañana y el mar queda en calma, por la tarde, cuando la marea baja, sin olas que muevan, una tímida y pequeña se acerca, que no te gusta la canción de la serie, ni nunca lo hará…espera al 4x12 y verás…hasta la ola de mañana.

Segunda ola: Ayer no lo dije, lo haré hoy, no termino de acostumbrarme a no darte los buenos días como he venido haciendo casi todo el verano, el día transcurrió en calma, ni una ola para este viejo marinero aunque sí para ti o me lo pareció en un momento. Ayer fue lo del lápiz y hoy destacaría tu frase de “algo que si me recordaras tu sería egoista” me dejó confuso, pienso en lista de series y pelis que tenemos pendientes, pienso en historias que te prometí contar, pienso en cuatro minutos despues de 36 preguntas, pienso en papeles que quedé en llevarte, pienso en deudas de pasajes para viajes, pienso en quedar para pasear y ver la tortuga que en la oscuridad alumbra y pienso en la sorpresa de Septiembre, que en apenas una semana y no sé cuando ni cómo te la daré y no estará completa porque faltará todo “ésto” y espero que puedas perdonarme este secreto pues callaré todo aquello que sea en pos de una sonrisa tuya aún mayor. Hablas en “clave” soltando indirectas, buena suerte en el examen, lleva contigo el lápiz, hasta mañana.

Tercera ola: Hoy has estado de alguna forma menos presente o quizás haya sido quien más se ha abstraido, llegarías tarde pero llegarías y así fue, que para la próxima ponga mejor cara, ¿Sabes que soy Barney a la inversa no? No quiero hablar de olas frías, que mojan pero no empapan, olas que se van apresuradamente, olas que no existían ahora aparecen, eso que siempre debí temer y no ignorar… pero eso fue en la noche…por la mañana sólo una punzada, una ola leve pero que me recuerda otras aún mayores, con palabras clave, como semana santa, viajes y hermana…no temo el distanciamiento, puedo adaptarme, puedo soportarlo, lo que realmente temo es su durabilidad, dos a una van las olas por ahora, hasta mañana.

Cuarta ola: Ayer hubo oleaje al oscurecer, de esas olas que piensas que te van a volcar, podrían hacerlo pero no lo hacen y hoy… ¿Sabes cuando vas a meterte en el agua, sabes que está fría y cuando te metes, te das cuenta de que no lo está tanto como creías? Pues algo así ha pasado, algo tan sencillo como dar dos pasos hacia la derecha y apoyarse en uno, reconfortan esos detalles, no todo iban a ser abrazos. Sé que tuviste examen, sé que lo suspendiste y sé cuando lo supiste, sólo hice una pregunta, no era mi intención agobiarte, me recordó al “No me toques” Decirte que espero que cuando dices “nadie querrá subirse conmigo” imagino que no me estás incluyendo a mí, ya que yo si. Si me lees después de sacarlo “Sabía que lo sacarías” si lo lees antes “Mucho lápiz verde”, perdón por el agobio…y cuando me dispongo a dar un dia por malo vas y me sorprendes, no iba desencaminado con lo de bondad, bueno, hasta mañana.

Quinta ola: Último día de una semana de tormenta soleada, un abrazo matutino, de esos que calman las aguas pues a ningún mar le gustan las morsas rosas y por eso con su suave oleaje, envuelve al marinero…un mar que se alegra de ver que hay novedades de camaradas, un mar que habla, un mar que está, un mar que deja la tormenta y da paso a la calma.


Termino de correr, no estoy cansado, solo pensando, veo el camino recorrido, ha pasado ya algún tiempo, huyendo de una tormenta que no veía pero si sentía, ahora que ha parado, la lluvia ha cesado, tan solo quiero volver a casa, un camino de vuelta que aunque sea largo, el destino es deseado,nada más por ahora mi Rosa Cherokee.

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