Carta #34:

Ayer pasó algo que quizás para ti sería algo normal, algo que ocurrió de manera desapercibida, sin venir a cuento, sin buscarlo ni provocarlo de repente sencillamente tu…notas de voz cantando, algo que no hacias desde hace bastante tiempo, un cántico de sirena que habia sido ya olvidado, dado por perdido, reapareció entre las olas como el susurro de los vientos cuando acarician el agua cristalina. No hago bromas sobre el “horror” que “supone” oirte cantar, porque es algo que has echado de menos y temes,desaparezca con un simple soplo de burla a tus cantos que son diente de león. Solo callas y escuchas, sonries al recordar y por recordar sonries. Tatuado en mi memoria tengo el recuerdo de tu “No voy a cantar” tatuado tengo el recuerdo de cuando me dijiste que te molestaba tanta corrección, tatuado tengo mil recuerdos buenos y mil más malos, tatuado tengo cada ola de tormenta que surqué en los mares de agosto, tatuado tengo alegrías y dolores, tatuado tengo las cicatrices de vacío y olvido, tatuado tengo todo aquello que escapa a la razón, tatuado tengo todos tus cantos en el corazón. Creía que no volverían y era algo que me faltaba y de alguna forma necesitaba. No serán perfectos, pero para mis oídos son los correctos, los que quiero oir, los que no quiero tener que dejar ir.


Ayer fue el último día de Septiembre y no ha habido sorpresa, así que será la de Octubre, la de Noviembre, la de Diciembre…me da igual el mes mientras que sea mientras se siga conservando la ilusión, la expectativa, el misterio, la esencia de sorpresa, guardada en la vieja casa de Skyni está, por suerte no envejece o tardará bastante en hacerlo. Nada más por ahora mi Rosa Cherokee.

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