Análisis: Rick and Morty (2013) — Existencialismo y ciencia ficción

Ensayo supervisado por la cátedra de Análisis y Crítica de medios de la Universidad de La Plata y publicado el 17 de Noviembre de 2016 en Proyectorfantasma.com.ar

La animación siempre tuvo el estigma de ser considerada un medio de ficción poco serio. Parece mentira que sigamos discutiendo esta problemática en pleno siglo XXI, con la presencia cotidiana de series y películas de dibujos animados con temáticas adultas y comentarios sociales mucho más despiadados que sus equivalentes live-action. Sin embargo, el prejuicio aún persiste y el principal refugio de la llamada “Industria cultural” moderna sigue siendo clasificar sus productos en categorías de público, capaces de decidir quienes son los más indicados para ver determinado tipo de contenidos. Y esto también se ve en la forma en que se cataloga la animación.

Hace rato que la animación ya no es únicamente para chicos, y tenemos varios exponentes que siguen probando lo contrario: Desde Los Simpsons, con más de veinticinco años ininterrumpidos al aire, y su irreverente satirización de la política, la religión y la moral norteamericana, pasando por su legado más inmediato con Family Guy y American Dad como principales exponentes de parodia y humor absurdo, o las extremas representaciones gráficas de South Park y su visión sobre el racismo, la homofobia y el progresismo políticamente correcto, hasta la reinterpretación social futurista de Futurama y el desarrollo de la fragilidad emocional humana en Dr. Katz y Bojack Horseman. Todas han sabido exponer de distintas maneras ese espíritu crítico punzante para marcar una posición frente a las injusticias del mundo y la forma en que funciona la sociedad occidental. Pero lo que todas tienen en común es que no subestiman al espectador con sus temáticas e ironías.

Dentro de esta revolución del humor transgresor es que también se sitúa Cartoon Network, y su segmento Adult Swim como principal bastión de animación adulta en un canal caracterizado por emitir programas infantiles (y no tanto). Con una impronta bizarra y directa desde sus comienzos con el ya mítico programa de entrevistas Space Ghost Coast to Coast, Adult Swim y su productora Williams Street se convirtieron en el lugar de pertenencia de la animación experimental con títulos originales como Robot Chicken y Aqua Teen Hunger Force, entre otros. Incluso su canal de Youtube hace gala de este estilo con joyas como esta.

Pero sorprendentemente es en medio de esta vorágine de personajes estrafalarios y chistes incoherentes que caracteriza al bloque, donde aparece una de las series de animación más profundas, complejas y elaboradas de los últimos tiempos: Rick and Morty.

Imaginemos la mejor combinación entre el debate social de Los Simpsons y la ciencia ficción dura de Futurama. El resultado sería el único programa que nos invita a cuestionar filosóficamente el modo en que vemos el universo y la vida humana, a la vez que nos hace reír con las horrorosas consecuencias de manipular las distintas realidades interdimensionales.

Bienvenidos al humor cósmico-pesimista de Rick and Morty.

Este análisis contiene SPOILERS.

Descubriendo el terror cósmico

Creada por Justin Rolland y Dan Harmond (Community), Rick and Morty narra las asombrosas aventuras interespaciales de Rick Sánchez, un científico loco y alcohólico, junto a su ingenuo nieto Morty. Una suerte de parodia de Volver al Futuro, sólo que en este caso en vez de viajar en el tiempo, sus surrealistas excursiones son hacia dimensiones paralelas y planetas inhóspitos.

Siguiendo una estructura antológica, cada aventura de Rick y Morty por el multiverso tiene grandes influencias del género del terror y la ciencia ficción. Algo que se traduce en los continuos homenajes a películas como A Nightmare on Elm Street (1984), Nosferatu (1922), Ghostbusters (1984) y The Fly (1986), por nombrar solo algunos. Hasta el característico ídolo rocoso del film Zardoz(1974) tiene una pequeña aparición durante la primera temporada. Sin embargo, al mismo tiempo que la serie homenajea a un gran número de obras del cine fantástico, es curioso darse cuenta que sus historias tienen una notable afinidad con el subgénero llamado “Terror cósmico”.

Originado mayormente por la leyenda del terror, H.P Lovecraft, el “Terror cósmico” hace hincapié en el horror que existe fuera de los límites de nuestro entendimiento. Al igual que Lovecraft, Rick and Morty utiliza el abrumador desconocimiento que tenemos del universo, como el lugar ideal para especular sobre los misterios que se esconden en los rincones más recónditos del espacio. Incluso durante la presentación del programa se puede ver brevemente a Cthulu, el monstruo ancestral lovecraftiano por naturaleza, como una manera de hacerse cargo de sus influencias literarias.

Sin embargo, el “Terror cósmico” va mucho más allá de los sobresaltos propios del terror clásico, sino que se presenta en la opresión de lo desconocido y lo inimaginable. Es esa espantosa experiencia de angustia y desesperación que sentimos frente a lo que nos es imposible de comprender, en el preciso momento que se interpone con nuestra concepción terrenal de lo posible.

En la serie, la pistola de portales de Rick es la herramienta con la que el dúo protagonista se traslada por los distintos planos dimensionales, pero también actúa como enlace para enfrentarnos constantemente con lo desconocido. Lo que genera que al mismo tiempo que Rick y Morty van moviéndose de una realidad a otra, muchas veces los resultados sean horrendos, algunas veces cómicos, y otras veces la retorcida combinación de ambos.

De vez en cuando, esas realidades incomprensibles se inmiscuyen en la nuestra generando conflicto, algo que se puede ver específicamente en el episodio “Get Schwifty” (02×05). En esta oportunidad, la Tierra es visitada por una cabeza gigante alienígena que causa el caos en nuestro ecosistema debido a su inmensa masa gravitacional, y con la única exigencia de que los terrestres “muestren lo que tienen”. Frente a este apocalipsis y la naturaleza confusa del pedido, surge un culto religioso dispuesto a adorar a esta entidad cósmica. Mientras que Rick — sabiendo que es un extraterrestre de la raza de los cromulones — le informa al presidente estadounidense que este enigmático mandato se refiere en realidad a la creación de una canción pop que nos permita competir en una versión interplanetaria de American Idol. O en su defecto, perder el concurso y que destruyan nuestro planeta.

Pasando por alto lo insólito del argumento, las gigantescas entidades cósmicas voladoras no son algo nuevo en el universo de la ciencia ficción. Ya de por si Lovecraft utilizaba esta idea todo el tiempo, al imaginar una raza de dioses ancestrales todopoderosos denominados “Los antiguos”, representados en libros como “La llamada de Cthulu” (1926) y “The Dunwich Horror” (1928). Existen varias preguntas que se nos plantean a partir de la aparición de estos seres de proporciones colosales en el “Terror cósmico”. La primera es: ¿Cuál es nuestra importancia en el universo?

La mayor parte de la ciencia ficción surge de nuestro convencimiento de que la raza humana es, metafóricamente hablando, el centro del universo. Sea luchando contra las amenazas intergalácticas o intentando lograr la paz con distintas civilizaciones alienígenas, la humanidad — o la representación de lo que consideramos la humanidad — toma el rol central en el desarrollo espacial. No obstante, el “Terror cósmico” invierte esa premisa y se pregunta ¿Y si fuéramos totalmente insignificantes para el universo?

Volviendo a los cromulanos y su fijación por los reality shows interplanetarios, para ellos la humanidad es únicamente un juguete más en su disparatada noción de entretenimiento. Y es por eso que destruir un planeta por no convencer al jurado es una de las tantas cosas que se pueden hacer contando con poder ilimitado. El “Terror cósmico” está plagado de estos seres capaces de demostrarnos que somos un granito de arena en el devenir del universo, y precisamente eso es lo que lo hace tan aterrador. O en el caso de Rick and Morty, increíblemente cómico desde la impronta del humor negro.

Esta total indiferencia del universo en cuanto a nuestra existencia se hace patente cuando vemos que Rick y Morty pueden morir desmembrados por un experimento fallido, solo para ser remplazados inmediatamente por una versión paralela de ellos sin que eso altere el orden universal. Es así que no somos solamente seres totalmente descartables en nuestra realidad, sino que nuestra realidad es una de las infinitas realidades posibles que existen en el universo. No existen razones para creer que nuestra desaparición física implique otra consecuencia que no sea la de continuar el ciclo vital del cosmos.

Rick and morty no pretende hacernos sentir horrorizados con nuestra manifiesta condición de insignificancia, sino que nos interpela a que la aceptemos y nos riamos de ella. Porque si bien somos pequeñas partículas en el devenir cósmico, a su vez somos potencialmente el máximo universo conocido de microbios mucho más insignificantes que nosotros.

De la misma forma que Tommy Lee Jones descubre en Men in Black II (2002)que su casillero es el hogar de una sociedad de extraterrestres diminutos, Morty descubre durante la serie que la batería del auto de Rick es alimentada por un micro-universo creado únicamente para generar la energía necesaria que arrancar el motor. Y a su vez, dentro de este universo, existe otro universo con el mismo propósito. Más allá de lo confuso de esta situación al mejor estilo Inception (2010), es inevitable pensar que para estos micro-universos, Rick es el equivalente a una de las deidades cósmicas todopoderosas salidas de la pluma de Lovecraft.

En un teórico multiverso que supera ampliamente nuestra comprensión, compuesto por infinitas posibilidades, la importancia de nuestra existencia carece totalmente el sentido, y todo lo que queda es la fría indiferencia del cosmos.

“¿Qué hay con la realidad en donde Hitler descubre la cura contra el cáncer? La respuesta es: No pienses en eso.”
Rick Sánchez, “Rick Potion #9” (01×06)

El sentido de la vida según Rick

La naturaleza oscura de casi todos los capítulos de Rick and Morty se sostiene a partir de la incertidumbre sobre la razón de nuestra existencia. Por un lado está la insignificancia cósmica de nuestra raza como algo inalterable, y por el otro la frivolidad individualista de la vida humana. La serie nos presenta dos ejemplos radicalmente distintos de cómo encarar nuestra patética existencia a través de los personajes de Rick y Jerry:

Primero tenemos a Jerry (padre de Morty y yerno de Rick), quien aparentemente es inconsciente de la aplastante mediocridad e inutilidad de su vida. Jerry es un fracasado. Es desempleado, su esposa lo odia y no es precisamente el hombre mejor capacitado para poder cuidarse solo. Sin embargo, a simple vista podría decirse que es más feliz que el alcohólico y narcisista Rick, si nos damos cuenta que es lo suficientemente estúpido para ignorar que su vida es intrascendente. Su ignorancia es la razón de su efímera felicidad.

Rick, al contrario de Jerry, es consciente de la falta de sentido de nuestra existencia y lo acepta sin vueltas. Pero más allá de su insufrible sarcasmo y su actitud temeraria frente a las miserias de la vida, la sensibilidad de Rick se infiere a través del alcoholismo y su incomprensible latiguillo “wubba lubba dub dub”, el cual se revela que significa “Estoy sufriendo. Ayúdenme por favor”en algún idioma alienígena. Algo bastante oscuro y perturbador para lo que se podría esperar del remate de un chiste.

El racionalismo puro con el que parece funcionar el universo favorece el sentimiento de insignificancia de nuestras vidas. Nos deja en una paradoja: La ciencia nos facilita descubrir los secretos del universo a través de sus avances, pero nosotros como humanos debemos afrontar la arbitraria y desoladora idea de que vivimos sin ningún cometido.

La ciencia puede dar sentido a cualquier emoción o sentimiento a partir de la biología o la psicología, llegando a transformar la vida humana en poco más que leyes científicas puestas en orden. Incluso Rick llega a racionalizar su cariño con Morty basándose en la necesidad neurológica de mimetizar sus ondas cerebrales con las de su nieto idiota, y así evitar que sus enemigos lo encuentren. El amor, la felicidad y el intelecto pueden ser reducidos a meras reacciones químicas y Rick lo sabe.

Este reduccionismo aplicado a la vida también se puede ver cuando Morty se encuentra con un juego de realidad virtual llamado “Roy”, en el cual vive la vida de una persona normal, enamorándose, teniendo hijos, afrontando una lucha contra el cáncer, y finalmente muriendo en un accidente ya de viejo. Todo esto en menos de cinco minutos para su entorno, pero atravesando más de cincuenta años en la mente de Morty, quien llega a olvidarse por completo quien es y cómo llegó allí. Sin embargo, la pregunta que se nos formula a partir de esta experiencia tan conmovedora es: ¿Cuál es la diferencia entre la realidad ficcional de “Roy” y la vida real? ¿Qué diferencia existe entre la vida real y una simulación?

Rick and Morty juegan constantemente con esta dualidad entre lo virtual y la vida real. Si podemos adecuarnos a la idea de llevar una vida ficcional dentro de un videojuego, es porque en definitiva estamos poniendo en duda la autenticidad de nuestra realidad, al igual que Neo cuestiona la suya en The Matrix (1999). Esta crisis de sentido latente en nuestra historia es tomada por varios filósofos existencialistas. Pero particularmente nuestro querido (y bastardeado) amigo Friedrich Nietzsche es útil para explicar esto.

Nietzsche parte de la metáfora del loco que corre por el pueblo gritando “Dios ha muerto, y nosotros lo hemos matado”. Ahora bien, lo que Nietzche intentaba decir era que luego del iluminismo y la revolución científica, el ente todopoderoso que daba valor y significado a nuestra existencia ya no es importante. Después de la muerte de dios en la filosofía, sólo queda el nihilismo. El vacío de sentido.

Este conflicto emocional sobre la naturaleza intrascendente de la vida es lo que termina definiendo a Rick Sánchez. Rick es esencialmente empírico y utiliza la ciencia como forma de desmitificar todo lo desconocido, encarnando involuntariamente la tensión entre el nihilismo activo y pasivo.

El nihilismo pasivo, volviendo a Nietzche, se resume en la resignación de aceptar la falta total de sentido en la vida. Mientras que el nihilismo activo se trata del inconformismo ante esta falta de sentido, para crear nuevos sentidos con los que se pueda dotar a nuestra existencia. Esta dicotomía constante hace que Rick pase de un extremo al otro, asumiendo la fatalidad del universo sin culpas y disfrutando lo que más pueda su supervivencia, para luego caer en la más profunda de las depresiones al darse cuenta que nada de lo que haga cambia su destino.

Por momentos las acciones de Rick parecen ser paradójicas y autodestructivas, probablemente porque él también, al igual que nosotros, continúa buscándole un sentido al universo.

La moral absurda

En muchos casos, las terribles decisiones de Rick y Morty en sus travesías espaciales no apuntan siempre a la intrascendencia en el cosmos, sino que llegan a cuestionar directamente nuestra propia noción de moral. En la serie, la fina línea que divide lo correcto de lo abominablemente atroz siempre está en juego, y esto se ve claramente en la manera en que Morty siempre intenta hacer el bien y el mismo argumento termina contradiciendo sus buenas intenciones.

Uno de los ejemplos más cómicamente gráficos de esta moralidad dudosa, sucede después de que Morty y su hermana Summer liberen a una raza esclavizada por una colmena mental (una mente en común capaz de dominar a todos). Pero lo que inicialmente parece un gesto benévolo por parte de los protagonistas, desencadena en una guerra civil en nombre de las diferentes formas de pezones de cada habitante de ese planeta (hermosa metáfora del racismo). Resulta ser que en libertad, esta raza estaba compuesta naturalmente por racistas, depravados y drogadictos, mientras que cuando estaban sometidos mentalmente el planeta funcionaba perfectamente en paz. Frente a estas nefastas consecuencias es que Summer reflexiona: “No sabía que la libertad significara que la gente pudiera hacer cosas horribles”.

Esto da pie a otra gran pregunta existencial: ¿Qué sería de la vida sin ningún tipo de restricciones?

Si nosotros como público lógicamente nos horrorizamos frente a la forma en la que estos seres son esclavizados, el programa nos hace pensar por un momento que nuestra idealización de la libertad es lo que nos obliga a vivir en un mundo tan cruel e injusto. La razón instrumental nos determina.

Otra forma de entender la mirada existencialista de Rick and Morty, es a través del pensamiento filosófico conocido como Absurdismo, acuñado por el escritor francés Albert Camus. Precisamente en el capítulo “Meeseeks and Destroy” — la referencia a Metallica no puede pasar desapercibida — en cual unos seres azules llamados Meeseeks basan su existencia únicamente en solucionar los problemas ajenos. Pero ¿qué tiene que ver esto con Camus?

El absurdismo consiste en dos actitudes opuestas: La tendencia humana a encontrarle sentido a su existencia, y la completa indiferencia del universo con respecto a nuestro etnocentrismo espacial. Al igual que en el “Terror cósmico”, acá lo que se discute es la necesidad humana de sentirse la raza más importante del cosmos.

En este episodio, vemos representado completamente lo contrario al intentar explicar la existencia de los Meeseeks: Ellos existen con la única razón de satisfacer a otro. Y si esto no llegara a suceder, estos seres no tendrían otra razón para seguir existiendo. De la misma forma podríamos nosotros cuestionar cual es nuestra utilidad en el universo, y eso es lo que sucede cuando decenas de estos hombrecillos se ven incapaces de enseñarle a Jerry a jugar al golf.

Otros personajes de la serie prefieren confrontar a su creador por el simple hecho de haberles dado la vida, en vez de buscarle sentido a su presencia en el universo. Sea desde una cuestión religiosa perdiendo la fe en dios o insultando a Rick por haberlos creado, este “complejo de Frankenstein” no se ve solamente en los Meeseeks, sino también en Abradolf Lincler, un insólito experimento de Rick con el objetivo de crear al líder perfecto combinando el ADN de Abraham Lincoln y Adolf Hitler. No hay que ser muy intuitivo para imaginarse como pudo terminar esa locura.

Para Camus, los seres humanos estamos condenados a buscar inútilmente un propósito para nuestra existencia, dejándonos como única alternativa abrazar la idea de una vida sin sentido y aceptar el vacío del absurdo sin más.

Esto significa que después de tantas preguntas existenciales sobre lo intrascendente de nuestra presencia en la inmensidad del cosmos, Jerry es el único capaz de sobrellevar (aunque sea de forma inconsciente) la idea de que nuestro destino ya está sellado. Lovecraft, Nietzsche y Camus lo avalan.

“Nadie existe por un motivo, nadie pertenece a ningún lugar, todos vamos a morir. Ven a ver la televisión”
Morty Smith. “Rixty Minutes” (01×08)

Existencialismo y ciencia ficción

Rick and Morty es una de las tantas razones para seguir batallando el prejuicio de la animación como medio poco idóneo para contar historias profundas y complejas. Ni siquiera la poca cantidad de episodios, las exigencias del prime-time y sus difíciles horarios de emisión por la madrugada evitan que la serie pierda su genialidad frente a cualquier otra serie adulta con sátira social y humor desvergonzado.

Pocos programas pueden darse el lujo de marcar un estilo propio, al mismo tiempo que exploran los confines filosóficos del espacio sin subestimar al espectador. Justin Rolland y Dan Harmond no dudan en hacerse cargo de sus influencias y homenajean al cine de ciencia ficción y el terror fantástico dentro de un universo vivo, lleno de personajes carismáticos y cuestiones existenciales y morales que se prestan a la reflexión y la risa por igual. La búsqueda de sentido, la noción idealizada de libertad y el horror frente a lo desconocido, comparten lugar con las groserías y la comedia absurda sin que eso le quite ni un poco de seriedad a su propuesta.

Rick and Morty regresan con su tercera temporada a fines de este año y todavía no hay indicios sobre el rumbo que tomará la historia, después de la encarcelación de Rick y sus consecuencias en el planeta Tierra. Será que este científico alcohólico y desconsiderado hará por fin algo por el bien común del universo, o todas sus acciones seguirán siendo parte de su egocentrismo patológico. Tendremos que esperar un poco más para saberlo.

Por Nicolás Feldmann Cambours