Análisis: The X-Files: Temporada 10 — Con la invasión no alcanza

Artículo publicado originalmente el 14 de Abril de 2015 en Proyectorfantasma.com.ar

“Todas las mentiras conducen a la verdad”
“Redux” (5×01)

La nostalgia está de moda en los últimos tiempos. O probablemente sea la falta de ideas. Yo preferiría pensar que todo lo bueno vuelve, y no lo digo con la intención de convertirlo en un slogan publicitario.

Durante estas últimas semanas, la noticia para todo fanático de la televisión de los años 90 fue el regreso de la serie de ciencia ficción que marcó una época y que se materializó como la mayor influencia de todo lo que se ve actualmente. Que me disculpen los fanáticos de “The Wire” o “Firefly”, pero La era dorada de las series de TV se la debemos casi en su totalidad a “Los Expedientes X”.

Allá por mediados de la década del noventa, la joven serie de FOX se situaba como la alternativa más intelectual a la descerebrada “El día de la independencia” y la ocurrente “Men in Black”, ambas protagonizadas por elfresh prince Will Smith. Sin embargo siempre es necesario aclarar que la serie trataba de algo más que una simple invasión extraterrestre.

“The X Files” apareció en el momento exacto y con la temática justa para captar a un público que recién comenzaba a tener contacto con el Internet y los teléfonos celulares. Era ciencia ficción, pero no de la más intrincada (Star Trek, Stargate y Babylon 5 cubrían mejor ese espectro), aunque siempre le dieron principal importancia a la ciencia dentro de las investigaciones. Sin olvidarse de la química de sus agentes principales Mulder y Scully, en constante discusión entre lo empíricamente científico y lo simplemente inexplicable.

Pero todo esto no hubiera sido suficiente para encumbrar a la serie entre las mejores de la historia, sino fuera por la pasión de sus protagonistas en su agónica cruzada en búsqueda de la verdad.

Las conspiraciones gubernamentales no son algo nuevo y ciertamente la historia del “hombre que sabía demasiado” no comenzó con “Los expedientes X” (precisamente Alfred Hitchcock fue el mentor de ese término). Aunque es inevitable relacionarlas con la gran influencia que tienen en la vida real, si las comparamos con la fascinación que generan grupos como los Iluminati o las logias masónicas, con el aura conspirativa que los caracteriza.

Probablemente gran parte del éxito de “Los Expedientes X” provenga solo por ser la serie que puso otra vez en el plano de discusión todo este tipo de teorías incomprobables. Y en la actualidad, con la cantidad de conspiraciones que se dicen ciertas por internet, afirmar que esta serie nos enseñó sólo a creer en que la verdad está ahí afuera es quedarse corto.

Claro que a esta altura es imposible discernir hasta qué punto “The X-Files” nos influenció a creer en cualquier cosa que leamos por ahí. La necesidad de desconfiar de todo toma gran relevancia gracias a la irrupción de las redes sociales, las cuales nos bombardean con información sin chequear, pero compartida por todos como cierta. Y si encima los gobiernos del mundo no generan ni la menor confianza,tenemos más que suficientes razones para creer que las conspiraciones a nivel mundial son algo posible.

Algo más en que creer

El personaje de Mulder toma el papel del mártir creyente casi cercano al género del romanticismo. Dedicando su vida a la investigación que pruebe la existencia de vida extraterrestre hostil encubierta por el gobierno de los Estados Unidos, llega al punto de arriesgar su propia vida y la de sus seres queridos. Todo con el objetivo de encontrar una explicación a sus propios fantasmas, después de la desaparición de su hermana menor durante la adolescencia.

Pero a pesar de la vida autodestructiva de nuestro héroe, la serie en todo momento se pone de su lado. Sus sospechas sobre una conspiración a nivel mundial siempre quedan fundamentadas, dejando todas sus alucinaciones paranoides reivindicadas al final de cada episodio. Totalmente opuesto a la actitud de su compañera Scully, que invariablemente será la voz prudente, el fundamento científico de desde la serie despega para plantear los casos sin resolver. Y aunque sus explicaciones siempre sean más verosímiles y sensatas, todos sabemos que el guion va a terminar premiando la impulsividad de Mulder antes que el raciocinio de Scully.

Indudablemente Mulder es el resultado de una época y a eso se debe a nuestra admiración por su tenacidad. Pero los tiempos cambiaron y nuestra relación con respecto a las teorías conspirativas y a la gente que las defiende también se fue modificando. Es así que el potencial de un personaje obsesionado en “busca de la verdad” durante los años 90, ya no es lo suficientemente novedoso en estos tiempos de esplendor para los antihéroes de moral discutible.

Teniendo eso en cuenta, y ya con el inminente regreso de la serie, es necesario que su creador Chris Carter y su equipo de guionistas tengan más presentes los debates sociales vigentes, para luego adaptarlos su línea argumental. Esto no quiere decir que se deje de lado el incondicional concepto de “la verdad está ahí afuera” que tanto caracterizó a la serie, sino que se permita volver a profundizar su interacción con el público actual y tratar temáticas tales como la ética científica, el poder de los medios de comunicación o la pena de muerte. Cuestiones que tuvieron mucho protagonismo en los comienzos del programa, pero que con el tiempo fueron perdiendo peso en las últimas temporadas. (Probablemente presionados por los conservadores directivos de la cadena FOX)

El esperado regreso de “Los Expedientes X” no puede volver a basarse en la misma única premisa inicial de la invasión extraterrestre, atrapada en el tiempo en la que fue originalmente concebida. Porque los tiempos son distintos y porque nosotros necesitamos algo distinto en qué creer.

Quizás Mulder debería dejar de mirar al cielo y empezar a mirar con más atención lo que sucede a su alrededor. Es el deseo de un incondicional seguidor de la serie.

Por Nicolás Feldmann