La vida era más sencilla cuando era niña, justo ahora me encuentro llorando y con un poco de colitis nerviosa, me encantaría decir que sé en específico qué lo detonó y aunque una parte de mi lo sabe, no quisiera admitirlo ni aceptarlo. Estoy llorando porque pienso que es una manera de poder descargar este sentimiento raro, atorado, metido, que no a logrado salir desde hace mucho, este año he llorado mucho y no sé si el que viene seguiré llorando tanto como ahora. Con la práctica uno aprende cosas, como a llorar en silencio o a no tallarse los ojos para que no se hinchen más de lo que de todas formas se hinchan, a usar sólo un pedazo de papel y darle vuelta y volver a usarlo y a usarlo… ya sé que no es muy higiénico eso, pero no me gusta gastar papel cuando lloro de la manera en la que lo estoy haciendo ahora.
Pienso en cuánto daño he permitido que me hagan algunas redes sociales, o cuánto he dejado que estas me tumben mi poca o casi nula estabilidad emocional, estamos, o bueno, creo que mi generación está muy acostumbrada a tener una respuesta inmediata casi siempre de todo, inclusive de una queja, pero no siempre fue así, me pregunto a veces, si irme de las redes hará que mi ansiedad y mi depresión (y hasta bipolaridad clínica) desaparezcan o no, o empeoren. Me da miedo, también ir a terapia o tomar medicamento para poder controlar mi cerebro.
Esta semana intenté hacer una lista por día de las cosas que tenía que hacer y funcionó en un inicio, martes, miércoles y hoy comí como una persona que come, la estructura de las cosas hace que mi cerebro no explote y empiece a pensar en cosas que pueden o están pasando, en la ansiedad pues, pero no siempre resulta… no siempre resulta.
Empecé este texto, porque abrí la libreta en la que sigo escribiendo desde hace dos años y hay una foto de mi cuando era pequeña, tendría quizá 5 años (?) menos(?) no lo sé, me gustaría decir que recuerdo cuando me tomaron esa foto pero la verdad es que no, recuerdo el sillón, eso sí lo recuerdo, la mesa de centro café, el burro de planchar, la cama que está detrás, el Mickey Mouse que tengo a un lado, el Peluche de Oso Bimbo que tengo del otro lado (no sé dónde habrá quedado ese) el payaso que me gustaba, ahora que lo veo con mayor detenimiento creo que se parece un poco a Krusty el Payaso, aunque no era él, también tengo un gusano, que masomenos me acuerdo de él, un Dinosaurio, ah, no son dos, una muñeca que también la recuerdo… el juguetero… y me veo feliz…
Me gustaría estar feliz como en la foto y no seguir llorando… me gustaría poder decirle a la niña de la foto que cuando tengamos 26 años y estemos en la ciudad que siempre quisimos, un día de Halloween de 2019… no vamos a estar llorando, que vamos a estar en una fiesta del trabajo disfrazadas de algún personaje de Star Wars, o de Batman o de un zombie de los Yankees, que vamos a gozar de buena salud que vamos estar bien… Quisiera prometerle a esa niña que todo va a estar bien y que vamos a estar felices y plenas y que no habremos cometido dos ocasiones una equivocación… Me duele mucho verme así, y me esfuerzo, cada día en que esto deje de ocurrir, pero a veces creo que es mucho y que ya no puedo y que ya no quiero… pero de verdad que me esfuerzo cada día porque eso cambie… y ojalá algún día (muy pronto) pueda decirle a la niña de la foto, ¿Ves? te lo prometí, te prometí que estaríamos bien y aquí estamos, bien y somos felices.
