Sí a la Vida financiado por un grupo estadounidense

Regina de Cardenal mienta sobre quién apoya su campaña contra las salvadoreñas

Grupo anti-aborto apoyo con dinero en efectiva la prohibición absoluta del aborto en El Salvador

Fuente: The Guardian

Human Life International ha estado dirigiendo fondos a El Salvador desde el año 2000

A miles de mujeres se les ha negado abortos incluso en casos de violación

MOLLY REDDEN Y NINA LAKHANI

Jueves 27 de julio de 2017 05.30 EDT

La prohibición absoluta de aborto de El Salvador, considerada desde hace tiempo una de las más despiadadas del mundo, se enfrenta a su mayor desafío en años. Animadas por el cambio en la opinión publica al respecto, activistas de los derechos reproductivos están avanzando en un proyecto de ley para lograr menores restricciones y permitir el aborto cuando las mujeres son víctimas de violación y tráfico de seres humanos, las mujeres tienen embarazados no viables y cuando su vida o salud está en riesgo.

Pero el apoyo para mantener la prohibición es formidable -y puede tener una fuente externa de ayuda: un grupo anti-aborto estadounidense que ha canalizado fondos a los principales defensores de la prohibición en El Salvador.

La fuente de esos fondos es Human Life International, un grupo sin fines de lucro con sede en la localidad rural de Front Royal, Virginia. Según documentos que obtuvó The Guardián, Human Life International ha dirigido durante años un flujo constante de dólares a Sí a la Vida, la organización salvadoreña que es la principal responsable de la prohibición del aborto en el país.

La financiación comenzó en el 2000, cuando Sí a la Vida había declarado la victoria contra el aborto legal. Tres años antes, la Asamblea Legislativa salvadoreña había prohibido el aborto en todas sus circunstancias. En 1999, la Asamblea agregó la prohibición a la constitución del país.

El impacto, dicen los grupos de derechos humanos, ha sido devastador.

Miles de mujeres y niñas se han visto obligadas a continuar embarazos que son el resultado de una violación. El mes pasado, una joven de 19 años que quedó embarazada después de ser violada fue sentenciada a 30 años de cárcel tras sufrir una emergencia obstétrica en donde su hijo nació muerto.

Las leyes también han llevado directamente a la acusación, encarcelamiento, e incluso la muerte de decenas de mujeres. Bajo la ley actual, una mujer que obtiene un aborto o un médico que realiza uno — cualquiera que sea la razón — puede ser condenado a varios años de prisión.

Y a través de los años, Sí a la Vida ha permanecido como el partidario más fuerte de la prohibición del aborto.

Human Life International, el grupo estadounidense, describe su propia misión como capacitación y apoyo a activistas y consejeros locales contra el aborto en países extranjeros.

Documentos vistos por The Guardian muestran que Human Life International entregó $ 47,360 a la Fundación Sí a la Vida de 2000 a 2007.

De 2008 a 2014, el grupo dio otros $ 615,432 a lo que llamó causas centroamericanas, que pueden haber incluido Sí a la Vida. En muchos de sus materiales públicos, Human Life International se refiere al grupo salvadoreño como su sucursal de El Salvador.

Los documentos -formas que Human Life International debe presentar ante el IRS como una organización sin fines de lucro- sólo datan desde el 2000, lo que significa que el grupo estadounidense pudo haber financiado Sí a la Vida al inicio de su campaña para prohibir el aborto.

La cobertura de noticias desde ese momento indica que Human Life International trabajó con Sí a la Vida en los años 90 para hacer realidad la prohibición del aborto en El Salvador. En un ejemplo, un artículo de 2001 titulado “Cómo exportar el activismo pro-vida”, el padre Matthew Habiger, entonces presidente de Human Life International, dijo que su grupo estaba “al frente” cuando Sí a la Vida hizo su empuje para una enmienda constitucional.

Los grupos que se oponían a la prohibición del aborto reaccionaron con consternación por el hecho de que una organización estadounidense prestaba su apoyo.

“La prohibición del aborto no protege vidas, es una ley basada en la misoginia en la que la vida de las mujeres no importa y que fomenta la violencia sexual y estructural contra las mujeres”, dijo Sara García, activista de la Agrupación Ciudadana para la despenalización del aborto. “Cualquier grupo que apoya la prohibición y está en contra de la reforma está promoviendo la desigualdad, el encarcelamiento y el odio hacia las mujeres”.

Los funcionarios de Human Life International se negaron a ser entrevistados para este artículo y respondieron a preguntas con una copia de la declaración de misión del grupo.

Sí a la Vida no respondió a una solicitud para dar comentarios.

Independientemente de cuándo comenzó su financiamiento, Human Life International siempre ha apoyado públicamente las leyes de aborto de El Salvador.

Varios años después de la aprobación de la enmienda constitucional, el líder de Human Life International, el reverendo Thomas Euteneuer, elogió las leyes de El Salvador como la reacción inevitable de las fuerzas de base a las leyes de derechos de aborto aprobadas por la “élite”.

“El Salvador es una inspiración”, dijo Euteneuer a un reportero del New York Times.

Sí a la Vida aconseja a las mujeres con embarazos no planeados, visita a las escuelas, y saca anuncios — dirigidos a mujeres que consideran un procedimiento ilegal — que dicen: “Con un aborto, mueres dentro”.

Los vínculos de Human Life International con Sí a la Vida parecen estar en desacuerdo con la posición — adoptada en público por prácticamente todos los grupos anti-aborto en los Estados Unidos — de que el castigo por un aborto nunca debe caer sobre la mujer.

“Los líderes pro-aborto deben ser encarcelados”, escribió Brian Clowes, director de educación e investigación de Human Life International, en 2013, “no las mujeres desesperadas que son empujadas al aborto”.

La carga de la prohibición de abortar en El Salvador ha caído fuertemente en mujeres que son jóvenes y pobres, incluyendo algunas que tuvieron abortos espontáneos o sus hijos nacieron muertos y fueron castigadas con años en prisión.

Ha habido casos de médicos que se niegan a realizar quimioterapia para mujeres embarazadas con cáncer o que se niegan a tratar embarazos ectópicos hasta que las trompas de falopio de la mujer estallan.

En 2013, la corte suprema salvadoreña provocó la condena internacional después de prohibir a una joven tener un aborto para salvarle la vida. La mujer, conocida como Beatriz, tenía lupus y llevaba un feto con un defecto cerebral fatal. A Beatriz se le permitió tener una cesárea de emergencia después de que se enfermara gravemente. Su bebé vivió sólo unas pocas horas.

La cuestión del aborto ha polarizado profundamente a los salvadoreños, pero la opinión pública está cambiando hacia eliminar la prohibición total. Una encuesta nacional reciente encontró que tres cuartas partes de las personas apoyan el acceso al aborto cuando la vida o salud de la mujer gestante en riesgo.

Artículo original de The Guardian en inglés
La publicación aquí no fue traducido por The Guardian

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