Orden natural de un organismo celular.

Entendiendo a nuestras organizaciones como seres vivos 🔎

Por Michelle Breuer

“En nuestro deseo de controlar nuestras organizaciones, nos hemos separado de las fuerzas que crean orden en el universo. Todos estos años hemos confundido control con orden”.
La naturaleza se organiza de formas similares en distintas escalas

En un discurso titulado “Caos y Complejidad: ¿Qué nos puede enseñar la ciencia?”, la especialista en Comportamiento Organizacional, Margaret J. Wheatley, nos dice que donde sea que miremos vemos movimiento y complejidad, de formas que vienen y van, de estructuras que no son de organigramas ni de descripción de funciones, sino de fuerzas naturales de desarrollo, adaptación y auto-regeneración. A continuación, un extracto de su discurso:

“En nuestro deseo de controlar nuestras organizaciones, nos hemos separado de las fuerzas que crean orden en el universo. Todos estos años hemos confundido control con orden. ¿Qué pasaría si replanteamos nuestra búsqueda? ¿Qué pasaría si paramos de buscar el control y empezamos a buscar el orden? Podemos ver este orden en todas partes alrededor nuestro con sistemas vivos dinámicos. Es tiempo, considero, de convertirnos en una comunidad que se cuestiona, de convertirnos en serios exploradores buscando descubrir la esencia del orden, el orden que encontraremos aun en el corazón del caos. Es tiempo de que renunciemos a los límites que hemos puesto en nuestras organizaciones, tiempo de soltar nuestras defensas y miedos. Tiempo de ponernos nuevos lentes y explorar más allá de nuestros límites conocidos. Es tiempo de convertirnos en participantes completos en este universo del orden emergente”. — Margaret Wheatley: “Chaos and Complexity”.

Leer más: Organizaciones Integrales que dijeron adiós al organigrama tradicional.

Las redes: El orden natural de las organizaciones

¿Cómo hemos avanzado en este pedido de Margaret Wheatley? Considero que una de las formas de replantearnos esto es trabajando y pensando en redes como forma natural de organización de las personas. Si, hace mucho hacemos eso, tenemos una red de organizaciones que están conectadas y nos reunimos x número de veces al año. ¿Es eso en realidad una red? ¿Estamos maximizando los efectos de una red? ¿A qué nos referimos con “redes”?

Vemos redes en toda la naturaleza, tanto en las células cerebrales como en las representaciones del cosmos. Las redes consisten en nódulos que se comunican unos con otros mediante uniones o canales existentes entre ellos. Las redes están hechas no sólo de los nódulos o elementos conectados, sino de lo que es transferido entre ellos a través de los nexos, que crean circulación y comunicación en todo el sistema.

Generalmente tienen “hubs” o centrales que organizan el trabajo. Algunas veces hay un “hub”, aunque la red tenga muchos miembros, y un abordaje centralizado a la toma de decisiones, otras veces hay múltiples “hubs” y la red se auto-organiza mediante el intercambio de información y estrategia. En las redes, la importancia de uniones sueltas es reconocida. Los bordes de las redes o sus periferias consisten en esos que no están tan involucrados.

Para comenzar a trabajar en la organización como una red tenemos que:

1. Pensar qué podemos hacer para tomar conciencia de que existen redes en nuestras organizaciones, y las utilizamos cotidianamente.

2. Descubrir las redes naturales que ya existen en nuestro ambiente operativo, pero muchas veces no son nombradas ni reconocidas como tales. Tomar conciencia de ellas para aprovecharlas.

3. Desarrollar comunidades de práctica, colmenas que crean, se adaptan y se esparcen.

4. Entusiasmarse cuando florecen varios experimentos.

Otros puntos que tenemos que tener en cuenta:

Liderazgo:

Liderar con un interés de adaptación. Debido a la complejidad con la que muchas organizaciones nos topamos hoy día ni un solo líder sabe realmente lo que hay que hacer, mucho menos puede mantener una estructura social diversa y descentralizada moviéndose en unísono. El diseño iterativo (repetitivo) y las estrategias adaptativas nos sirven mucho mejor.

Antigüedad:

La experiencia y la antigüedad pueden servir como un cuello de botella en muchas organizaciones, donde el ego se entromete en el camino de la excelencia. Si estamos buscando nuevas y mejores maneras de pensar no debería importar de donde vienen esos pensamientos.

Resiliencia:

Las redes resilientes son construidas sobre la redundancia de la función y la riqueza de sus interconexiones. Si un nódulo se va, la red se puede ajustar y continuar su trabajo.

Recursos:

Económicamente estamos viendo una concentración de recursos, patrones de exclusión y crecimiento de inequidad que pone a todo el sistema en riesgo. El antídoto a esto son las redes locales diversificadas, robustas, conectadas a otras redes de este estilo, que colectivamente puedan mover recursos de muchas clases fluidamente de y hacia todas las partes del cuerpo social. Dentro de las redes deberíamos estar acelerando la repartición de recursos, asegurándonos que todos tienen la oportunidad de compartir recursos, haciendo crecer la totalidad de los recursos, fortaleciendo la capacidad adaptativa y la inteligencia colectiva, haciendo crecer la abundancia y la equidad en muchas maneras distintas.

Lo impredecible:

Cuando las personas se juntan no siempre sabemos lo que van a crear. El entero es más grande que la suma de las partes. Viviendo de lo predecible nos damos menos oportunidades de pensar en nuevas posibilidades, una de las grandes promesas de las redes. Los efectos y los cambios de las redes vienen de varios experimentos en vez de una respuesta singular.

Periferia:

¿Le invitamos a los de siempre o nos aseguramos de atraer a los periféricos? Nuevas formas de pensar surgen a partir del encuentro de diferentes carreras, experiencias y perspectivas. Si siempre nos encontramos con los mismos, no muchas cosas nuevas salen. Así como las entidades vivas, las redes están definidas por su naturaleza y su cualidad en los bordes.

El centro de las redes tienen tendencia a estar hechas de aquellos que más conectados están con los otros en la red, así como todos los que están interesados y comprometidos en el trabajo. Los que están en el borde, la periferia, están menos conectados y comprometidos pero traen mucha fuerza porque proveen lecciones de adaptación y voluntad para jugar en espacios distintos y tienen conexiones a otros dominios importantes.

Énfasis en la contribución y la creación de valor: Las personas lideran con espíritu de generosidad, transparencia, apertura y gratitud. Hay orientación hacia crear espacios para pertenecer más allá de las líneas de diferencia y no hacia absorber a todos, se respeta la solidaridad colaborativa.

¿Lográs identificar las redes en tu organización? Te invitamos a descubrir las redes escondidas ya existentes, a ser más intencionales al utilizarlas y a incrementar la conciencia de la utilización de las mismas.


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