El día que te fuiste.
Murió. Se ha ido y nada lo va a regresar. Se fue sin decirme algún por qué, solo algo tan vago como falta de ganas de estar aquí, conmigo. Nadie asistió al funeral. Solo yo y su ataúd. No pude llorar. Enterré junto con su cuerpo todas sus faltas de ganas de mi, su inmadurez, su indecisión…