Algoritmos de la Razón

Las redes de Petri permiten expresar un sistema de eventos concurrentes. Algo tan simple se vuelve complejo en nuestros neurotransmisores. Así que necesitamos un sistema para poder controlarlos.
La dopamina es un neurotransmisor muy popular en las actividades cotidianas de las personas. El antojo que tienes cuando hueles el café que preparas por la mañana, te recompensa con la dopamina. Esa euforia que sientes a través de tu cuerpo cuando te desesperas y apasionas en una relación, es por una dosis de dopamina. La emoción que sientes antes y después de una carrera, el deseo de la segunda y tercera copa de vino en la cena ¡Lo adivinaste! Es la dopamina. La dopamina parece estar en todas partes, dando a la gente diferentes dosis de placer y energía cuando más lo necesitamos. Entonces, la dopamina es un producto químico biológico natural que nos proporciona energía y motivación. Pero ¿cómo podemos controlar las dosis o este sistema de recompensas que parece automático?
Las diferentes dosis de dopamina se obtienen a través de la zanahoria en un palo, o la cerveza bien fría en una hielera, que son la representación de diferentes algoritmos diseñados para dar una recompensa a nuestras actividades extraordinarias. Pero hay más actividades comunes en nuestras vidas, como comer alimentos saludables, tener relaciones sexuales, beber agua y mantenerse en relaciones saludables una y otra vez, que nos mantienen en un estado de producción de dopamina constante. Entonces surge un problema, y es saber cómo estimulamos la vía de la dopamina. En un mundo ideal, las dosis de dopamina tendrían que ser equilibradas y suficientes para mantener nuestra atención central en las relaciones saludable, con la salud física y el bienestar mental; pero el sistema de recompensa de la dopamina parece estar conectado muchas veces con otros sistemas de estimulación no tan saludables, incluso destructivos.
¿Cúales son tus sistemas de recompensa?
Todos tenemos sistemas de recompensa, los más débiles tienen un algoritmo para el mínimo esfuerzo, y pequeñas dosis de placer, pero constantes. Otros tenemos algoritmos más elaborados y muchas veces difíciles de reproducir, porque se convierten en únicos, pero con dosis de dopamina más altas y prolongadas. Es díficil saber cual es la diferencia entre los beneficios del mínimo esfuerzo y el máximo esfuerzo. Porque la mayoría de las personas se conforman con vivir el momento y el ahora, sin sacrificios que podrían significar una gran diferencia en su estado de ánimo y benestar fisiológico a largo plazo.
Todos los sistemas tienen una entrada, un proceso y una salida. Hay muchas estrategias que se pueden seguir a través de un algoritmo, que puede ser cualquier serie de pasos que funcione y obtengas resultados. Las dos que abordaré en este artículo, serán la procrastinación y los juicios instantáneos.
El objetivo inicial siempre es importante, para poder crear un sistema adecuado. La competitividad y la medición visible de tu sistema, pueden ser motivadores enormes al ver los resultados.
Al procrastinar sabes que tienes que cambiar algo en tu vida, pero por alguna razón no lo haces.
¿Cómo justificas tu procrastinación?
De cualquier tipo de respuesta se puede sacar provecho, el chiste es saber vectorizar tus pensamientos, someterlos a un sistema, y encontrar el éxito en las aplicaciones de la vida cotidiana. Tal vez procrastinas porque es una estrategia de adaptación, es un algoritmo de defensa casi automático, cuando mientes o no quieres pagar tus deudas.
Muchas personas justifican su desánimo, porque creen que trabajan mejor bajo la presión del tiempo, y dejan sus objetivos para tratar de resolverlos hasta el último momento. Nuestro cerebro analiza rápidamente el valor del Costo — Beneficio y decide si es conveniente seguir procrastinando o no.
Pero necesitas terminar tus proyectos, los ciclos con buenas o malas experiencias se tienen que cerrar para poder aprender y crecer psicológicamente. El problema es que muchas veces no sabemos cuando es el momento adecuado para cerrar esos ciclos, se necesita audacia y decisión para aceptar las consecuencias cuando nos decidimos a actuar. O tal vez ya no es necesario hacer nada al respecto, y el silencio es suficiente para terminar una situación. Pero imagina a un mecánico que no termina bien su trabajo, o a un cirujano que no termina una operación. Para terminar nuestros proyectos es necesaria una motivación extra, pero no de último minuto.
Debes determinar la probabilidad para terminar una tarea, puede ser un 50/50, 40/50, 30/50 … Si es el caso de que tengas 5 posibles propuestas o respuestas. Y con base a estas propuestas, determinar el mejor curso de acción para cada probabilidad. Una baja probabilidad, te recomendaría entonces procrastinar, pero no eliminar la situación o problema. Es común que pensemos que no podemos vencer a la procrastinación, y eso es muy natural, nos pasa a todos. Con un sistema, podrás optimizar tus energías y no desgastarte física ni emocionalmente a lo tonto. Si piensas o sabes que vas bien, la dopamina te recompensará para que termines, independientemente de los resultados.
Por otro lado, la otra estrategia es como utilizar los juicios instantáneos a nuestro favor.
¿Cuándo etiquetas algo sin entenderlo?
¿Juzgaste algo inmediatamente cuando no sabías lo que significaba?
Eso nos pasa a todos, y es más común de lo que te imaginas. Y debes de ser consciente que muchas veces te has equivocado al hacerlo, debido a que no podemos entender completamente todo ni a los demás, pero en la práctica lo hacemos de manera automática y a veces de forma contraria a la mejor posibilidad.
Etiquetar las cosas o juzgar a las personas, es prácticamente una necesidad humana, porque nos permite comunicar conceptos aunque sea vagamente, y entender lo que nos rodea para tomar decisiones. Al momento de etiquetar, decidimos si es valioso para nosotros o no.
Pocos de nosotros, hacemos un análisis exhaustivo que nos obligaría a ver cosas desde diferentes perspectivas; con esto, se lograrían tener nuevas conexiones, por lo tanto nos ayudaría a ser creativos. Si juzgamos tajantemente y sin razonas las posibilidades, o si etiquetamos sin un algoritmo de razón, sería como poner las cosas en cajas sólidas no transparentes y matamos nuestra creatividad.
Si queremos tener ideas nuevas para resolver los problemas que se nos presentan en la vida cotidiana, debemos ser creativos e inteligentes. Debemos ir en contra de las actitudes populares como el odio y el desprecio inmediato hacia los que cometen errores; como cuando alguién es ofensivo en el tráfico, lo más común es que el ofendido conteste con ser ofensivo y el ciclo no se termina, o posiblemente se termine en una batalla física en el próximo semáforo. Hay quienes esperan que otras personas se equivoquen un poco, para desahogar todos sus traumas, y esto desencadena una serie de emociones dificiles de digerir por parte de los afectados. Si quieres ser más inteligente que los demás y te interesa tu salud mental, entonces no reacciones como los demás, ni juzgues porque están tan enfermos de sus mentes, piensa en varias posibilidades por las acciones de los demás y podrás justificar la acción de las personas, incluso cuando estan excesivamente en un error. Sin embargo, el poder del análisis y el bloqueo de los juicios, serían como un escudo para que no nos afecte de entrada emocionalmente.
Hay problemas más complicados que procrastinamos, como el no querer hablar de un problema familiar con los involucrados, y en su lugar se etiquetan a las personas, se guardan en cajas los problemas y nunca se resuelven las diferencias.
Una mente abierta y creativa, es capaz de sobreponerse a los problemas de manera más rápida y efectiva.
Una forma diferente de reacción ante un problema es observar la situación por un tiempo; si te paras a observar a la gente caminando y hablando en un ritmo lento; a los arboles y a las cosas fijas, es una forma de dilatar el tiempo de las reacciones rápidas. Inténtalo cuando juzgues rápidamente. Si logras pararte y con prudencia reemplazar con la observación, has logrado un gran cambio en tu vida.
Un beneficio adicional de ser consciente de nuestras respuestas reemplazando con la observación, es que estamos desarrollando el autocontrol. Todo mundo sabe que puede controlar su vida con cursos de meditación, pero en la vida cotidiano es imposible ponerse a meditar cuando tienes un conflicto con los demás. La observación y tratar de ser conscientes de nuestra respiración, es una técnica sutil que puede cambiar el curso del conflicto. A las personas seguramente les parecera extraño e inusual si te paras y observas, porque lo que la mayoría de la gente hace es responder también impulsivamente.
Tener el control de nuestros pensamientos y acciones en momentos de conflicto, no es fácil, pero si se trabaja y practica diariamente, podemos desarrollar nuestras virtudes que nos facilitarán la existencia misma.
Tomaso
