Góngora en Boston

Ay, don Luis. Qué lejos has venido a parar. ¡A Boston! En una rotonda de paso del museo, poca gente te presta atención. Y eso que estás pintado nada menos que por Velázquez. Quizá Dámaso Alonso también se encontró contigo aquí por sorpresa y fuiste un consuelo para su tristeza de río al que llaman Carlos. Y ojalá por la noche puedas conversar con tu amigo Fray Hortensio Paravicino que, pintado por el Greco, en la sala contigua acapara más miradas y fotos que tú.