Sherlock Holmes vive en Granada y vende pilas de botón

Ayer fui a comprar una pila de botón grande para una báscula de cocina. En una tienda del Carril del Picón donde arreglan relojes, hacen duplicados de llaves, etc., pregunté al vendedor si tenían pilas de botón grandes; en ese momento me di cuenta de que podía ser que hubiera de varios tamaños, no solo pequeñas y grandes, como yo había decidido por mi cuenta, y añadí dubitativo: «pero a lo mejor hay de varios tamaños». El vendedor me contestó:

— Hay de varios tamaños, pero tú quieres una pila para una báscula de cocina.

Puse una cara tal de sorpresa, que el vendedor se sonrió y ya no quiso soltar prenda de cómo lo había sabido aunque le pregunté varias veces. No sé si es que todo el mundo desempolva por esas fechas las básculas de cocina para hacer torrijas; si las básculas son los únicos aparatos domésticos cuyas pilas se renuevan obedientemente por algún influjo maléfico e ineluctable que crean sobre sus dueños, o los únicos que gastan pilas de botón grandes y en realidad solo hay dos tamaños y el tipo me había tomado el pelo; o si este vendedor es el Sherlock Holmes de las pilas, el Nostradamus de los pequeños electrodomésticos. Cuando me marché, todavía sonreía él, ladino, y tenía yo la boca abierta.

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