Escuchar a Dios en la ciudad

Desde muy pequeña la esencia y los aprendizajes sobre Dios eran muy claros para mi, siempre ha sido mi constante, encontrar la forma de agradarle y más recientemente entender la visión de Dios en quienes me rodean. Es la principal razón por la que no pertenezco a ninguna religión, pero si las respeto. En todo este tiempo Dios para mi ha tenido variación de nombres sin variación de contenido, siempre ha sido Él, el nombre más hermoso que he encontrado en todos estos años de búsqueda a sido el Gran Espíritu. Ya que la herramienta con la que más me siento conectada para hablar con el son las plantas y es en los círculos de peyote donde escuché aquel nombre. Me gusta pensar que las religiones son como los idiomas que habla Dios. Ahora, lejos de toda la medicina, lejos de los círculos de palabra, lejos de los taitas, aprendiendo a sentir la presencia del Gran Espíritu en todo lo que me rodea, contactar con la medicina en mi interior, vivirla, más allá del retórico “la medicina está en ti” Sentirlo. Vaya que encontrar a Dios el la ciudad es tremenda tarea.

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