La triste historia del Cabeza Plateada

Cabeza de Plata vive en un planeta hecho de dualidades, rebosante de luz y oscuridad a la vez, de gente buena y gente mala, de días soleados y oscuros, de alegrías y tristezas… No obstante Cabeza de Plata generalmente solo puede ver una de las dos, basta con verle o entablar una conversación para darse cuenta que cara de la moneda ocupa gran parte de sus pensamientos. Aveces se ve (a sí mismo) cansado, pesado, desanimado y esto mismo refleja en todos aquellos que le rodean.

Claro que Cabeza de Plata no siempre fue así, su cabeza estaba llena de pensamientos positivos, la vida era bella, el drama era escaso si no inexistente, fue hasta aquél día en que aquel pensamiento abrió una puerta en un lugar muy oscuro:

  • Soy solo una Cabeza de Plata, estoy solo… creo que nadie me quiere, ojalá tuviera un cuerpo para poder moverme a voluntad.

Fue este deseo motivado por un pensamiento triste el que trajo a la vida su cuerpo. Cabeza de Plata notó como de su cuello empezó a salir un pequeño brote, al principio parecían dos pequeños pies, luego de unos meses notó el ombligo, y por último sus brazos también! era un sueño hecho realidad!

  • Ya puedo moverme!! Soy feliz!!

Pero su cuerpo no respondía…en un hermoso día soleado, cuando por fin podía Cabeza de Plata moverse, no lograba coordinar sus movimientos, paso horas intentando mover así fuera sus dedos de los pies, pero no lo logró, Cabeza de Plata entristeció, llegada la tarde se sintió tan desalentado que soltó un suspiro y para su sorpresa!! del ombligo de su nuevo cuerpo brotó una boca que feroz devoró lo que parecía un etéreo y grisáceo humo en el que su suspiro se había convertido… pies y manos comenzaron a moverse frenéticamente!

  • Claro!! olvidé alimentar mi cuerpo!! que tarado soy!

De nuevo la boca abrió sus fauces y de un brincó sacó a Cabeza de Plata de su cama… aunque ya era bastante tarde para salir a tomar el sol, decidió dar un paseo con su nuevo cuerpo… nada era como imaginaba, de repente todo era más feo, injusto, triste de lo que el pensaba, aún así su cuerpo se sentía cada vez más vigoroso al caminar.

Al volver a casa a pesar de salir a dar un paseo y a pesar de que su cuerpo se sentía cada vez más fuerte, Cabeza de Plata se sentía cada vez más desdichado. De pronto sentía como cada recuerdo alegre comenzaba a esfumarse, se anclaba en el pasado, distorsionaba lo que veía y oía, todo pareció volverse muy negativo, cada que alguien pronunciaba una frase, el no podía escuchar más allá que un distorsionado “no te quiero” cuando notó su cuerpo era tan desproporcionado a su propia cabeza que ya tenía voluntad propia.

Los días pasaban y Cabeza de Plata perdía control sobre el cuerpo y este a su vez le llevaba por el mundo tropezando con otros cuerpos, “ Oye fíjate por donde caminas!”- gritaba Cabeza de Plata, los cuerpos emitían grotescos gritos sin cesar: “Gracias por nada” “idiota” “inservible” “callaté” Uno de esos días una de las cabezas en la misma situación decidió cerrar los ojos y dejar de responder a las provocaciones de los cuerpos, “tal vez están siendo llevadas por el mismo cuerpo que me lleva a mi a lastimarlos… y si es así esas cabezas no tienen la culpa” al finalizar dicho pensamiento su cabeza rodó por el suelo y su enorme cuerpo se desintegró… Los otros cuerpos aterrorizados miraban a la Cabeza que se había liberado y temiendo por sus vidas y su alimento, empezaron a golpearse cada vez más fuerte mientras las Cabezas entraban en una profunda introspección una a una se fueron liberando y los cuerpos desapareciendo, hasta que no hubo uno más, fue en este momento y llegada la tarde, que las cabezas pudieron decir lo que realmente sentían, “Lo siento” “Estaba siendo impulsada por mi cuerpo”“ No quise decir eso” “ Yo sé que no era eso lo que querías decir”, la atmósfera se sentía más liviana, los buenos recuerdos volvieron, y recordaron que no necesitaban un cuerpo movido por el miedo, la tristeza o la rabia. Y allí estaba Cabecita Plateada, confundido por lo que había sucedido, perdonándose y perdonando, pues sabía que como le había ocurrido a el, le había sucedido a las otras cabezas, que movidas por el peso de sus miedos o tristezas terminaron lastimándose entre sí sin realmente quererlo.

-Fin-

El cuerpo del dolor es una forma semiautónoma de energía, hecha de emociones, que vive en el interior de la mayoría de los seres humanos.Tiene su propia inteligencia primitiva, muy parecida a la de un animal astuto, y el principal objetivo de esa inteligencia es la supervivencia. Al igual que todas las formas de vida, necesita alimentarse periódicamente (absorber nueva energía) y su alimento es la energía compatible con la suya propia, es decir, la energía que vibra en una frecuencia semejante. Toda energía emocionalmente dolorosa puede convertirse en alimento para el cuerpo del dolor. Es por eso que tanto le agradan al cuerpo del dolor los pensamientos negativos y el drama de las relaciones humanas. El cuerpo del dolor es una adicción a la infelicidad.
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