Del muggle Porter al mago Potter

Cuando la estrategia se convirtió en innovación

Es un fin de semana especial, el aniversario de nuestra boda. Este año me ha tocado organizarlo y superar a mi mujer es complicado en estos temas. Llegamos en tren al destino. Con el móvil en la mano, abro la app de Cabify y miro a que distancia está el coche que he pedido. Por suerte está cerca. Un BMW i3 (eléctrico por supuesto). El conductor sale, nos ofrece una botella de agua y algo de lectura. En el coche, mi mujer ojea unas revistas mientras miro, desde mi móvil, una vez más las recomendaciones de la habitación que he reservado en Airbnb. Nada de hoteles, quiero algo especial. Una vez vista las recomendaciones, abro la app del Tenedor para comprobar la reserva, 30% de descuento en uno de los restaurantes mejor valorados de la ciudad. Llegamos al destino, salimos del coche sin pagar, ya lo había hecho desde mi app. Todo va según lo previsto, mañana le he reservado una excursión-experiencia en Yuniqtrip, algo diferente que no se espera y sé que le encantará….

Con un Smart phone y acceso a internet he conseguido montar un viaje de fin de semana. Pero no sólo eso, mis comportamientos y hábitos de consumo no son los mismos. Me fío de las recomendaciones que hacen otros usuarios tanto para dormir en casa de un desconocido como para tener una cena romántica, busco experiencias más allá de visitar un museo o pasear por la plaza representativa de la ciudad y elijo un servicio de transporte con un precio fijado de antemano y ecológico, en vez de pedir un taxi.

Esto no es un comportamiento aislado. Multiplicadlo por los usuarios potenciales de cada país (en España unos 20 millones) y encontraréis un cambio social. Uber, Cabify, Airbnb, Eltenedor, Yuniqtrip… son empresas que han sido capaces de entender al usuario, construir una experiencia en torno a él y plasmarlo en nuevos modelos de negocio. Es decir, son empresas que han innovado

Estas startups, en menos de 10 años operando en el mercado están definiendo las nuevas normas de la industria del transporte, hospedaje, experiencias… en definitiva del turismo. Un sector entero se está transformando y lo que se daba por sentado ya no vale. Las agencias de viaje lo tienen complicado o se reinventan o desaparecen

Pero, ¡ojo! No sólo el nacimiento de startups disruptivas evolucionan una industria. BMW, con más de 100 años de antigüedad también entiende esta nueva era. Conoce al usuario, desde todas sus perspectivas (conductor profesional y no profesional) y pone a su disposición un coche eléctrico. El coche eléctrico permite ahorrar costes en averías ya que los elementos móviles desaparecen (exceptuando las ruedas) y respeta el medio ambiente. Esta innovación tiene un impacto directo en otros sectores ¿Qué va a pasar con los talleres de coches? ¿Qué va a pasar con las gasolineras cuando los coches eléctricos tengan una autonomía de 1.000 km? Y, mirando más a largo plazo, cuando los coches se conduzcan de manera autónoma (cuando la experiencia de viajar por carretera cambie de manera radical), ¿Qué va a pasar con los seguros? ¿Cómo será el diseño de un coche?

Los usuarios estamos cambiando y cambiaremos las industrias. Algunos de los modelos de negocio que conocemos se han agotado. O basan su esencia en premisas que ahora están obsoletas, o dan por sentado que su negocio es sostenible en el tiempo.

Pero además existe otro problema en las propias industrias, y es que estos modelos de negocio se gestionan de una manera poco ágil y dinámica. Hoy en día, las empresas se sustentan en estructuras verticales, donde los departamentos actúan como células aisladas. Las iniciativas que surgen de los empleados terminan siendo bonitos power points guardados en los cajones de las jefaturas. La falta de transparencia y comunicación entre departamentos duplica, triplica e incluso cuadriplica el trabajo.

Así que tenemos un mundo empresarial que será liderado en su mayoría por el tipo de startup llamadas unicornios. ¿Pueden las empresas tradicionales luchar contra estos unicornios? Si analizamos la situación y la vemos con perspectiva, una empresa puede ser mejor que cualquier startup, entre otras cosas porque cuenta con muchos más recursos. Según un estudio de Bain, 1 de cada 8 nuevos negocios que lanzan las empresas tienen éxito. El mismo estudio dice que sólo 1 de cada 500 startups alcanza los 100 millones de dólares y que 1 entre 17.000 los 500 millones de dólares.

Pensad por un momento que TUI, el mayor TTOO del mundo, lanzara antes que Airbnb una web con el mismo servicio. ¿Creéis que hubiera tenido el mismo éxito? Quizás no o quizás sí. Lo que sí es seguro que estaría posicionado mostrando una ventaja respecto a sus competidores y siendo parte de la transformación de la industria. Aunque, particularmente yo sí que creo que hubiera tenido éxito, de primeras, contaría con una marca que generaría mayor confianza que una startup, y el posicionamiento que tiene le pondría de golpe en un mercado mundial

Entonces, ha empezado una guerra contra los unicornios. ¿Cómo combates este tipo de enemigo? La única manera de combatir con este tipo de criaturas fantásticas es haciendo magia

Para hacer magia o tienes una varita o preparas una pócima. Partamos de la base que la varita la tiene los elegidos. No sé qué porcentaje puede suponer este tipo de empresas pero aplicando Pareto digamos que el 20% de la empresas generan el 80% de la innovación. Así que, el 80% de las empresas necesitan preparar una pócima. Lo primero es hacerte con un recipiente donde poder introducir todos los ingredientes. Un caldero vacío servirá. La receta en principio parece fácil: coge lo mejor de tu empresa, añade un puñado de la filosofía del emprendedor, cuécelo a fuego lento, y cuando parezca que esté listo déjalo reposar para que se asiente.

Traducido al mundo empresarial, genera un espacio propenso para trabajar, elige un equipo multidisciplinar liderado por una persona que quiera emprender de manera interna (el intraemprendedor), empodérale para que pueda tomar decisiones, dota al equipo de herramientas necesarias para que diseñen el producto o servicio a pequeña escala, genera un proceso ágil de validación, y si tiene éxito, escala el negocio.

Esto no es nada fácil, para que sea una realidad hay que romper ciertas reglas y cambiar cierto hábitos. Básicamente es un problema cultural interno de las propias empresas.

¿Cómo puedes impulsar este tipo de actividades? Partamos de la base de que todos los empleados son creativos (“La creatividad simplemente consiste en conectar cosas”). Por lo tanto, la misión de las empresas es incentivar actividades que permitan identificar a aquellas personas con ideas y con ganas de trabajar en ellas: El “intraemprendedor”. Estas personas serán las que no sólo cambien la cultura sino que la promueve y fomentan. Algunos puntos para poder desarrollar las actividades mencionadas anteriormente

1. Generar un espacio que potencia la creatividad. Es importante que los empleados tengan un espacio en el que puedan proponer ideas. La empresa puede lanzar retos que estén alineados con sus objetivos, o dar carta blanca para que puedan proponer nuevos negocios. Es una buena fórmula para identificar los intraemprendedores, de motivar a tus empleados y de generar un espacio de confianza

2. Proveer de herramientas: Todos somos creativos pero no todos somos diseñadores. El design thinking es la base todo, estimula la generación de innovación basándose en la experiencia humana. Las empresas deben de introducir esta nueva manera de hacer la cosas mediantes estas metodologías y por tanto debe formar a sus empleados en este tipo de disciplina

3. Elimina la burocracia: Procesos transparentes, ágiles y que eliminen las estructuras verticales. Los intraemprendores no pueden estar perdiendo el tiempo en reuniones justificando cada una de sus decisiones.

4. Cultura del tiempo. Vísteme despacio que tengo prisa. Materializar una idea lleva tiempo, y si la empresa espera resultados a corto plazo eso no va a ocurrir. Hay que dar tiempo para que se desarrolle la idea

5. El fracaso es una opción. Como he comentado antes, 1 de cada 8 salen bien. Tanto si se consigue éxito como si no, estás generando un equipo de personas diferente y único que a la larga conseguirán cambiar la empresa.

La estrategia tal y como la conocemos está muerta, ya no vale hacer previsiones a 5 años vista con planes y estrategias definidas. El entorno cambia y exige que seas flexible y dinámico. La estrategia ya no es estrategia ahora se llama innovación y la innovación se hace de manera diferente

Nos pasamos la mayoría del tiempo mirando como los demás hacen magia, asombrándonos de cómo crean unicornios o coches que andan solos. Pero la magia está en todas partes, en todo lo que nos rodea, sólo hay que mirar atentamente.