Septiembre 23, 1.4.

Las tormentas me remontan a mi infancia, ese momento en que oía un trueno caer y con mi mentalidad de infante, me escondía debajo de mis sabanas para esperar que los rayos se alejaran y me dejaran tranquilo. Amo las tormentas, son el lugar ideal para abandonar el presente y dar rienda a mi imaginación, pensar en los partidos que me he perdido, los libros que he encontrado (nota: a quien se le ocurrió llamarlo “un mundo feliz”, no me hizo sentir feliz, solo faltaba que un hombre los observara y controlara a todos, aunque creo que si los controlaba), todos los platillos que tengo que probar, pensar en lo que pasara mañana… claro esta si llego al mañana; esto me retoma al porque amo las tormentas, su fuerte estruendo que te separa del mundo real, creando alguna clase de protección ante cualquier peligro exterior, solo te preocupas de la tormenta, y lo demás queda en un segundo término.

Acabo de oír un estruendo, y lo que dijeron mis compañeros fue -Vaya trueno que cayó, suena a una gran tormenta-. Después de un cierto tiempo aprendes a diferenciar el sonido de un trueno, claro, a veces lo distingo, dependiendo de la distancia sabes cómo suenan, y ese sonido que acaba de escucharse no fue un trueno.

Amo las tormentas, son la oportunidad de recobrar mi vida pasada, si Dios quiere, podría regresar a mi yo del pasado, aunque las estadísticas no están a mi favor, de cada tormenta que pasa, creo que 9 de 15 equipos que son alcanzados por una, no regresan a su pasado, aunque es gracioso verlo así, la gente dice que ves tú pasado cuando el momento lo amerita, lamentablemente, no regresas a esos bellos momentos, nunca más experimentaras bellos momentos como esos, solo los ves pasar.

Odio a dios, mi padre me hizo creer en él, y tener fe en él, y rezar cada momento en el; pero rece por él y me despojo de mi pasado, tuve fe en él y me quito a mis nuevos amigos, creí en él y sigo sin retomar mi pasado. Se me ha dicho que la voluntad de dios es por alguna razón, pero, si un gato mata con una bayoneta a una pobre rata de apenas 6 años de edad, entonces la consecuencia fue que Dios debió salvar 100,000 niños, pero pienso en la familia de la pobre rata, no fue su culpa del niño ser una rata, ni siquiera sabe porque son gatos y ratones, tampoco su familia tiene porque soportar la pérdida de su pobre rata, aunque claro, ellos también son ratas, así que compartirán su destino. ¿Eso es lo que quiere dios? ¿Que los gatos maten a todas las ratas para que ellas puedan reunirse en el cielo y volver a ser una familia? ¿O solo quiere despojar a las ratas para que el mundo esté libre de ellas? ¿No será que Dios también es un gato? Siempre que hay una tormenta me pregunto esto, y término como empecé, odio a Dios.

La tormenta se está prolongando, supongo que esta vez dormiremos con los truenos sobre la cabeza, los truenos nos cuidaran, siempre lo hacen, o por lo menos mientras duermo, no me percatare si lo que cae es un trueno, y si no lo es, bueno, rezare a dios que me devuelva a mi pasado y no me haga solo verlo.