Hits [o de cómo el dinero nunca aprendió]

Hemos hablado ya lo suficiente sobre Birdman de unas semanas para acá, todos lo sabemos y participamos en ello, por lo tanto, todos somos culpables de que la mediatización sea la mejor herramienta de la industria del entretenimiento para convertir cualquier crítica en inocua.

Si afirmo lo anterior, es porque Birdman no es la única opinión cinematográfica a la que deberíamos atender y el hecho de haber ganado tan conocidos premios sólo refuerza aquella máxima que reza: Si no puedes con el enemigo… prémialo y conviértelo en trending topic. Para no restarle mérito al filme, digamos que la voz de Iñárritu es sólo una de cientos de miles que forman parte de la industria del entretenimiento global; pero hay otras formas cinematográficas que igual ponen en manifiesto la decadencia del estrellato y la fama tras bambalinas; se recomienda, por ejemplo, una mirada seria a Maps to the stars, dirigida por David Cronenberg.

Sin embargo, es difícil que esta crítica alcance precisamente a los que hacen famosos a los famosos, o sea, el público. Ahora releo la frase anterior y me corrijo, pues el público es aquel que asiste a presenciar un acontecimiento, pero la información se ha vuelto moneda de uso corriente a nivel global, por lo que una persona puede llegar a opinar sobre tal o cual tema sin haber siquiera presenciado el hecho originario: una cosa es el público y otra las masas enardecidas por opinar y ser parte de la viralización de, por ejemplo, un meme.

Así, un famoso ahora puede serlo por el simple hecho de ser viralizado hasta la náusea y el hartazgo de reversiones de un meme. “You can be famous for just being famous. You don’t have to demonstrate any sort of discernible talent at all, and then people feel entitled to that”, dice David Cross [conocido por interpretar a Tobias Fünke en Arrested Development] en una entrevista a la Rolling Stone con relación a su primera película como director, Hits (2014), un filme quizá con mayor fuerza corrosiva que Birdman, pues el personaje principal de la comedia negra es la Fama, esa quimera que las masas alimentan como en un zoológico del absurdo.

En el pueblo de Liberty, al norte de Nueva York, el ciudadano Dave Stuben (Matt Walsh) se convierte en una celebridad en internet a partir de un video que un grupo de entusiastas [y ridículos] activistas sube a YouTube, en el cual se comparan los alegatos de Stuben con los de Jimmy Stewart en Mr. Smith Goes To Washington. Irónicamente, la hija adolescente de Dave, Katelyn (Meredith Hagner), es la que realmente quiere convertirse en una celebridad y para ello hará mil y un intentos por figurar públicamente y participar en el programa The Voice, a pesar de su nulo talento como cantante. Si a los dos personajes centrales se añade un chico blanco que desea convertirse en el mejor rapero de su generación, una chica cuyo único tema de conversación es el chisme de la semana sobre las celebridades basura de los medios o un productor musical de pacotilla que pasa todo el día fumando mariguana e intercambia su trabajo por sexo, podemos afirmar que Cross logra una variada tipología ¿humana? del siglo XXI, a partir de una lectura ácida de los medios y su influencia en la conducta colectiva.

Al experimentado comediante se le agradece, además, que la manera de distribuir Hits sea por medio del mejor amigo del hombre desde el 2001, BitTorrent, pagando lo que se desee por el filme, en una de las estrategias más nobles y [esperemos (el tiempo lo dirá)] eficaces de difusión que se hayan visto en muchos años.

Podemos apostar a que Hits jamás ganará un premio Óscar e incluso disgustará a más de una persona [de esas que no sueltan el esmarfon en reuniones con amigos o incluso (¡oh, siglo XXI!) en medio de una proyección de cine]; puedo apostar también a que ni siquiera se estrenará en México y hasta podría poner en duda su proyección en muchas salas de Estados Unidos, pero es esto lo que le da un mayor encanto y trascendencia al filme, pues nos deja en claro que ahora es momento de poner atención a otros medios de divulgación cultural como lo es el torrent o la revisión del cine en línea sin fines de lucro, por decir lo más general del asunto.

Si González Iñárritu planteó como tesis la inesperada virtud de una ignorancia situada en la fama de las grandes estrellas de Hollywood y la industria del entretenimiento, David Cross va mucho más lejos y se mete con quienes no se atrevió el mexicano: los espectadores o consumidores de contenidos. Lo de Hits es un retrato fiel y necesario de la vorágine mediática de la que somos partícipes, a veces involuntariamente.

Si esta historia hubiera sido contextualizada en México, habría sido titulada tentativamente Aprende algo, dinero, y sus protagonistas serían todos los que han acorralado en las calles, como a un perro que no puede escapar del antirrábico, al, así llamado [pues el pobre muchacho su nombre tendrá], “MC Dinero”.

A continuación comparto el trailer de Hits. La película íntegra se puede descargar fácilmente vía torrent. Si usted NO sabe cómo utilizar torrents, se le sugiere cerrar todos los memes que tenga abiertos en su pantalla y realizar una búsqueda del tipo “cómo utilizar torrents”. Ahora, si a usted le da flojera aprender algo nuevo y verdaderamente útil a través de internet, entonces mejor le sugiero morir o esperar a que alguna página de paga le diga qué contenidos tiene que ver, cómo hacerlo y cuánto debe pagar por ello.
“MC Dinero” acompañado de tres especímenes que con sus sonrisas piden un meteorito sobre la raza humana.
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