Y pronto descubrí que ya no me dolía

Tengo 28 años y jamás había tenido un “pololo”, hasta él…

Lo conocí en una de mis tantas andanzas, jamás pensé que él y yo terminaríamos en algo así.

Él tenía una vida tormentosa, llena de traumas emocionales y de estancamientos. Yo me convertí en su confidente y amiga.

Jugamos algo que finalmente terminó quemándonos, más a mi que a él… el primer año lo aconseje mil y un veces, lo salve de dos relaciones que lo llevarían directo al vacío y mientras lo veía sufrir me fui enamorando de su parte vulnerable. Desde luego fue difícil asumir que el me movía más que el piso, y supongo que el universo hizo que me diera cuenta de eso, de la forma más cruel.

El conoció una mujer, la relación duró menos de lo que canta un gallo, pero para mí cada segundo era un tormento, ya que debía escuchar sus conversaciones telefónicas y sus fracesitas cursis… sufrí en silencio durante toda su relación hasta que finalmente terminaron y por supuesto ahí estaba nuevamente yo… consolándolo y ayudándolo…

Solo Dios sabe cuánto ame a ese hombre, lo ame al punto de dejarme en segundo plano, lo ame hasta quedar sin aliento y hasta casi perder la vida.

Seguí mi ímpetu de estar cerca de él, para ayudarlo en lo que fuera, por supuesto cada día que pasaba me encantaban más cosas de él y mis sentimientos crecían más y más. El tenía el don de sacarme del infierno en el que vivía y llevarme a un lugar donde nada sucedía (Estaba ciega).

Pasó más de un año y yo asumía que ya éramos algo, porque pasábamos tiempo juntos, despertaba y el estaba a mi lado. Obviamente era yo la única que pensaba en eso, por qué de la noche a la mañana literalmente… ese hombre desapareció.

Jamás respondió mensaje alguno, pasé meses llorando por su ausencia, tratando de entender que había hecho para que se fuera sin siquiera decir adiós, trate de entender y de buscar respuestas hasta donde no se imaginan. Finalmente para navidad el volvió con un mensaje que decía “Feliz Navidad”

Estaba perpleja, sin palabras, no entendía nada… sin saber que hacer dejé que las cosas fluyeran y nuevamente caí en lo mismo. Desde luego el resultado era el mismo, pero yo había cambiado.

Con el morí y volví a nacer y durante el proceso de nacer, vi todo eso que jamás había sido tan evidente.

Me había enamorado de un desagradecido y egoísta.

Cada vez que dormíamos, el se levantaba de la cama dejándome sola y haciéndome sentir como prostituta. A pesar de mis esfuerzos jamás fui importante para él, me cambio una y mil veces, y apuesto que lo seguiría haciendo.

Me hirió con palabras, gestos y actitudes, pero gracias a él hoy soy la mujer que siempre debí ser.

Me dolió por años todo aquello que hizo, pensé que jamás lo superaría y que toda la vida sufriría por el, pero un día al recordarlo y sin darme cuenta noté que ya no lo amaba, que todo ese amor incondicional que sentía por el se había transformado en un odio infinito, pero no era de esos odios que están acompañados de rencor, si no de esos que duelen en lo más profundo… Quise que sufriera y que supiera todo eso que yo había pasado, porque había muchas más cosas que hizo y que dolieron.

En el camino de odio conocí gente que me ayudó a entender que la vida es cíclica y que todo nos ayuda a ser mejores personas y a alcanzar la iluminación, esa gente me ayudó a centrarme y con eso yo aprendí a pensar más en mi.

Durante ese nuevo camino que yo había tomado, muchas cosas fueron tomando su lugar y un día me di cuenta que ya él ya no gobernaba mi mente, que ya no era el todo de mi vida y que yo estaba empezando a apoderarme de eso que sentía que no me pertenecía, mi mente.

Y hoy al mirar atrás puedo ver las cosas de un modo distinto y al mismo tiempo puedo decir que ya no me duele.

No sé si él algún día leerá esto, pero si llega a pasar quiero decirle lo siguiente:

Gracias por todas las veces que me engañaste y me usaste, porque gracias a eso hoy soy una mujer más lista. Gracias por hacerme sentir una prostituta porque gracias a eso, hoy mi sexualidad es más importante. Gracias por mentirme, porque me convertiste en alguien sincera y sobre todo gracias, muchas gracias por no amarme, porque aprendí a amarme por mi, por ti y por todos aquellos que lleguen a mi vida.

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