#dayjob #RIPpatriarchy

2 diciembre 2016

El spa donde estaba trabajando (#dayjob) en NY esta en plena transición de dueñxs. Así que un grupo de personas, desde terapistas a quienes atienden el “front desk” hemos quedado sin trabajo en plena temporada de “holidays.” Si algo Nueva York siempre enseña es a estar alerta y con ello la capacidad de improvisar. En esta era post elecciones aquí-allá en la que el futuro es tan incierto, el tener esta situación como esta recalca la sensación de andar bien despierta en plena incomodidad.

Entonces *la pregunta* me acecha de nuevo: ¿Por qué todo el trabajo que hago para que PISO exista y logre sus intervenciones, acciones, diálogos, foros, espacios de practica e investigación no es considerado, reconocido o remunerado como trabajo? Por ende, esta labor es casi siempre regalada. ¿Por qué este trabajo no es remunerado? Who makes the rules? ¿Todos hombres blancos con corbata?¿Quien sienta la pauta y las reglas de este juego: lo que se remunera? Porque todo este trabajo aquí descrito y enumerado es gestión y labor cultural.

El jueves asistí a una entrevista para ver si soy seleccionada entre muchxs artistas para un taller de artistas “en el mercado” — “in the marketplace.” Por primera vez entendí -vi claramente- que mi labor mas allá de “bailarina,” “artista del movimiento,” “educadora,” “gestora” es también la de política publica: abogando, articulando, difundiendo, implementando y generando un espacio que NO existe aun en Puerto Rico. Y eso es, sin duda, labor cultural: ese compromiso y búsqueda a manifestar, materializar una vision desde la necesidad y urgencia. *Desde la necesidad* es una gran diferencia que desde el privilegio, lo que me hace reflexionar echar una mirada hacia atrás al primer “post” que escribí de esta serie . . . #journal #cuerpoyciudad

Cuando una se lanza al vacío en pos de dar forma a algo que hace falta, por el compromiso a ser parte del proceso y cambio necesario para la transformación de lo que una ha intuitivamente identificado la sana, hace plena, satisface y por ende una ha dedicado la vida, saliendo del area de confort en Puerto Rico en pos de una formación y educación en formas experienciales, experimentales y no tradicionales del estudio y acercamiento a la integración mente cuerpo además de su movimiento, pues eso devela -literalmente- que no hay mapa o instrucciones de como: solo el buscar que esto sea posible. Frágil encomienda, un poco o demás utópica, pero cada día el compromiso es a que esto no sea imposible, se ancle y se manifieste mas en concreto. Para esto el recurso dinero en esta realidad capitalista, global, patriarcal y colonial es necesaria.

Y aquí es que se entremezclan muchas necesidades, realidades con las que hay que hacer la improvisación o danza de la tension, de los espacios “tight” o en resistencia a los que Danielle Goldman alude en su escrito “I want to be ready: Improvisation as a Practice of Freedom.”

Quiero empezar por declarar o hacer visible “la realidad” que la danza en Puerto Rico -al menos y sobretodo la experimental- es una iniciada, movilizada, agenciada, liderada por MUJERES. Somos mas, somos las maestras, somos las gestoras, “las matriarcas” si así se quisiera denominar o entender . . . y esto es ya un legado o una concatenación de sucesos, formas de hacer o ser, o de hechos que podemos estudiar y constatar aun con la poca documentación adecuada que hay de nuestro arte.

La comunidad gay y queer es parte de, son co-conspiradores en este movimiento, asistiendo a dar cuerpo y forma a nuestro arte, pero la verdad es que la mayoría SOMOS MUJERES quienes luchamos y nos posicionamos ante condiciones de carencia maxima o plena para llevar a cabo la formación, proliferación, difusión, coreografía, creación de eventos y espacios, las que movemos la economía de la danza experimental del país. Y cuando escribo o llamo economía no me refiero solo a finanzas o dinero, si no todos los recursos que hacen falta para que nuestro arte y su comunidad exista. Elementos que se entretejen para dar forma, sustento, constancia a lo que dedicamos nuestras vidas y hacemos con las mismas.

Llevo tiempo deseando desenmarañar y sentarme a escribir sobre esto. De alguna manera siempre ha sido sumamente emocional y subjetivo lo que pre siento — intuyo. Estando acá entre Filadelfia y Nueva York, desde agosto 2016, me ha permitido la distancia y espacio necesario para poner todo esto en otra/s perspectiva/s. Así que ahora aun mas, ahora que Rosello gano en Puerto Rico y Trump en Estados Unidos. Llevo un rato tagueando o utilizando “el tag” #RIPpatriarchy para designar o identificar este momento que estamos viviendo. Entiendo que esto es necesario -que “muera el patriarcado” — para que el status quo cambie de veras permitiendo otros ordenes, balances que generan otras geografías — visibles e invisibles-, otras sumas y restas, otras nociones, otras relaciones, conceptos, movilidades, identidades, culturas, tradiciones, acciones … ¡en fin!

Pre-siento que la comunidad queer ya lleva un rato auscultando y dando forma a esto: pariendo otrxs mundos, espacios, tiempos, nociones, intercambios posibles . . . pero dentro de esto tengo que dejar bien claro mi posición y punto de vista, al menos en este momento. Cuando aludo al espacio o mundo queer no me adscribo solo al de la sexualidad, me permito estirar el concepto a todo comportamiento que reta nociones binarias y que se mueve mas bien en la ambigüedad, desdibujando la polarización de aparentes opuestos, navegando mas bien un entremedio que desdibuja todo aquello que creemos saber, situándonos en unos espacios y situaciones desconocidas o nuevas. Entonces es cuando “lo queer” de veras me parece un poco antagónico o que reta a nociones gay que aun operan fundamentándose en la dicotomía de los géneros como los percibimos, construimos, internalizamos, performeamos a diario . . . ¿Cómo desarmamos esos referentes para situarnos en contextos y geografías nuevas? ¿Cómo lo permitimos? ¿Cómo le damos forma? ¿Cómo esto genera otro toma y dame, otras economías, otras estructuras, otros balances y relaciones? En gran parte esto me incumbe, moviliza e interesa. Sin duda no se como, pero se que quiero ser parte del cambio. No permanecer en lo que estamos o re conocemos, si no agenciar, provocar el movilizarnos a nuevos territorios y paisajes dentro de lo que hay y donde estamos.

¿Como esto — este cambio posible- puede ser no representativo o simbólico y pasar a instaurarse a dar paso y forma a políticas, identidades, estructuras que desdibujan la frontera o fronterizo permitiendo una permeabilidad, filtración, vaivén sin que esto acarree castigo, limitaciones, imposibilidades, dificultades?

Retomando el punto de arranque de la situación de la danza experimental en Puerto Rico y como somos mujeres las figuras que han dado y damos forma al panorama en el que actualmente existimos y nos movemos — — y me atrevería a establecer que seguimos siendo mayormente mujeres quienes abonamos y continuamos dando forma a la formación, educación, gestión, producción, diseminación de la misma, quiero pasar a reflexionar porque seguimos en un estado de carencia, limitación, con una falta de infra estructura, entendimiento y de escucha, visibilidad, de apoderamiento.

Entonces entiendo que parte de mi intención y movimiento sera hasta el fin de mis días la entrega por esto: que nos movamos y organicemos a ser vistas, escuchadas, valoradas, reconocidas y operemos no guerrilla en la precariedad o como de costumbre, pero moviéndonos, incorporando, facilitando otras posibilidades.

Quiero dar un ejemplo concreto. En agosto de este año se dio Quiebre, el primer festival de performance internacional en Puerto Rico. precursor a este evento puedo nombrar a Rompeforma: festival de nuevas formas liderado y producido por Merian Soto, mentora en la diáspora y Viveca Vázquez. mientras que Quiebre se centro en la performance como tal, Rompeforma abarco la interdisciplinariedad y la relación simbiótica de la diaspora y el vaivén abriendo un espacio a formas y practicas mas allá de lo considerado danza o performance. Así que Quiebre homenajeo a Pisotón, colectivo interdisciplinar e intergeneracional de artistas que sembraron y abrieron el panorama para mucha de la gesta y actuales figuras que continuamos desarrollando practicas entre disciplinas, geografías entre mezclando y redefiniendo acciones, tiempos y espacios. Así que Quiebre rinde tributo y articula que estas son las maestras, el antecedente de todo. Y así mismo es, sin duda. Pero entonces me pregunto, ¿por que el equipo de producción fue en su gran mayoría hombres? El escrito que ha salido hasta el momento en referencia a la exhibición/el homenaje de Pisotón se centra en la acción, curaduría de un joven hombre. ¿Por qué ? Cabe la pena notar que estos hombres se identifican y manifiestan públicamente como homosexuales, gays y que son amigos, colegas, queridos de la escena o el quehacer no solo de la danza o performance local, pero del contexto y la infra estructura necesaria para que sigamos haciendo lo que hacemos. El issue no es personal, es estructural.

Entonces quiero preguntar abiertamente, ¿por qué si el Festival -que fue un éxito pleno, rebasando las expectativas de lo que se concibe posible dentro de la realidad actual en crisis y deuda del país- porque el proceso mismo de concebir, generar y producir el Festival no apodero o se extendió a mujeres en posiciones de gestión, curaduría, administración y acción ? ¿Podemos romper la cadena de rendir tributo, “celebrar” a seres, en este caso maestras mientras ellas siguen laborando en las mismas condiciones opresivas, limitantes, precarias, de carencia? ¿Como puede el proyecto, o eso que imaginemos potenciar, movilizar, activar otros roles, condiciones, poderes, acciones, relaciones? ¿Como al hacer podemos proponer otras formas de hacer o de ser — valga la redundancia? Y podemos re solver aquello que identificamos y reconocemos que la historia, el entorno y contexto no ha colocado como referente o marco, otorgando el merecido merito, crédito, contexto en escritos, documentos para que entonces esto pueda rebasar a otras estructuras mas concretas o amplias? El hacer esto podría equiparar a cambiar status quo, posición, formas de proceder, rectificando issues que “por los siglos de los siglos” nos atañen, condicionan, de limitan, adscriben a roles secundarios o de acompañamiento, y no de liderazgo, moviliza acción, dirección, lucha, logro, constancia, combatividad ante toda situación opresiva y apremiante… entre tantas otras.

¿Podemos empezar a construir, escribir, delimitar, definir, establecer, liderar, curar, moderar, instruir, desde nos mismas, desde nuestra/s posición/es — realidad/es? Me parece que el posicionarnos conscientemente ante estructuras opresivas, que por lo general nos suelen relegar a posiciones representativas, simbólicas, pre figurativas que nos hacen estar — quedar en el lugar donde no podemos cambiar las cosas refiriéndonos o atendiendo issues que de veras afectan como vivimos, pues nos pueden mostrar la ruta. Ese es el trabajo, la misión que sin duda revela nuevas metodologías y que hay que hacer. Y podemos y vamos a empezar a cobrar por ello.

Like what you read? Give PISO: Cuerpo y Ciudad a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.