Tres beneficios de contar una BUENA historia

Muchas veces, las presentaciones y alocuciones públicas se llenan de datos y hechos encadenados. En muchos casos, también nos han preparado algún material en Power Point o Keynote, dependiendo de si estamos ante un usuario de PC o fanático de Apple. Y el problema está precisamente ahí, el encadenamiento de hechos puede aburrir al más entusiasta asistente a una reunión o congreso. Sin embargo, existe una esperanza para cortar con el aburrimiento y devolvernos la atención de nuestra audiencia. Esa esperanza se basa en una tradición tan vieja como los seres humanos: contar historias.
Una historia bien contada, posee muchas cualidades beneficiosas para motivar a un equipo o poner de relevancia un punto en nuestra alocución. En esta oportunidad, nos enfocaremos en tres.
I) Los hechos se recuerdan mejor dentro de una historia
Cada vez que insertamos un dato dentro de una historia, el contexto hace que la posibilidad de que éste sea recordado por nuestra audiencia crece veinte veces. Es decir que, vale la pena rodear a un dato de una historia si consideramos importante que nuestra audiencia lo recuerde.
II) Las historias recapturan nuestra atención
Luego de unos cuantos minutos, muchas de las personas que nos escuchan en un congreso o en una presentación de trabajo, comenzarán a distraerse y aburrirse. Gracias a la tecnología, cada vez nos aburrimos más rápido y, tenemos en nuestro smartphone, una alternativa atractiva para ir en busca de un tuit o ver si alguien nos ha enviado un mensaje. Frente a esta situación, contar una historia puede atraer inmediatamente la atención de otras personas. Las historias capturan nuestra atención porque somos animales curiosos y con este simple recurso, podemos recapturar a aquellos que se han dispersado con el correr de los minutos.
III) Todos podemos contar historias
A diferencia de técnicas de oratorias más complejas, el contar una historia es un don natural con el cual las personas nacemos. De hecho, pasamos contando y escuchando historias día a día. Es por eso que, si se conocen las reglas básicas, contar historias para motivar a una audiencia o probar un punto, está al alcance de todos nosotros. Solo hace falta animarse y conocer las reglas.
Contar historias funciona, cada líder mundial lo utiliza y podemos usar ese mecanismo los simples mortales. Claro que, como queda claro en el título de esta columna, no basta con contar una historia, sino que debe ser una “buena” historia. Para eso, en POST preparamos talleres que enseñan los secretos del arte de contar historias para cambiar la cultura de una organización o dotar a quienes deban hacer presentaciones de un arma formidable.
Es hora de contar historias. ¡Hasta la semana que viene!
