“La Organización: un laboratorio de saberes y conocimientos”. Teo.

Río Guapi en una mañana lluviosa

“La organización es un laboratorio de saberes y conocimientos”. Con esta frase inició el primer encuentro de mujeres y territorio en el marco del Programa de Pequeñas Donaciones el GEF. Su anfitriona Teófila Betancourt, creó hace 23 años la Fundación Chiyangua con la que se embarcó en un viaje sin regreso, hacer de su región un lugar donde la mujeres puedan vivir, progresar y ser líderes en su comunidad “podemos hacer las cosas que son como imposibles pero las hacemos”.


Brindis de bienvenida al Encuentro Mujer y Territorio realizado en Guapi en Julio de 2016. Aquí se brinda con tomaseca, una bebida tradicional con plantas aromáticas y medicinales hecha por mujeres de la Fundación Chiyangua.

Teo, como la llaman todos, igual que muchas otras mujeres rurales del Pacífico colombiano creció en medio de la selva húmeda característica de esta zona, rodeada por grandes ríos y cercana al mar Pacífico. Aquí las mujeres aprenden a cocinar a muy temprana edad y se dedican al cuidado de sus hijos.

“Se aprende a cocinar cocinando”, les dice Teófila a las 11 mujeres que visitan por primera vez Guapi. “Las azoteas son muy importantes para las mujeres en el pacífico, con la azotea viene la cocina tradicional, la salud y la solidaridad entre las mujeres”. Esta frase arrancó sonrisas entre las mujeres sentadas en el salón que venían de la zona de Buenaventura a 4 largas horas en lancha de Guapi.

De izquierda a derecha: Damaris, Arnolia y Marcelina, del Grupo de mujeres del Río Mallorquín.

Luego de las presentaciones, Atanasia, del Grupo Ebano, de la comunidad de ladrilleros contó como su grupo de mujeres había decidido organizarse y presentar un proyecto al Programa de Pequeñas Donaciones “Con identidad conservamos la vida, nosotros queremos mejorar nuestra vida con un proyecto de ecoturismo”. Este programa apoya pequeños proyectos que ayuden a la conservación de la naturaleza y las mujeres que asisten a este encuentro tienen varios proyectos en marcha relacionados con alternativas productivas que ayuden a conservar el bosque y recursos como la Piangua.

De Izquierda a derecha: María Alejandra Hernández de la Fundación ACUA, Samara Betancourt de Herencia Ambiental y Atanasia de Ladrilleros.

Epifania y Margarita tomaron la palabra “Llevamos 10 años trabajando en recuperar las prácticas ancestrales y aportar a la economía familiar, nuestro grupo de llama Mujeres en Progreso y venimos del Río San Juan”, explicó Margarita. “Allí no nos tenían en cuenta y decidimos organizarnos, somos ahora 8 mujeres y tenemos parcelas comunitarias donde sembramos hierbas medicinales y vendemos cremas hechas con ellas”.

De izquierda a derecha: Carlos de la Fundación Chiyangua, Margarita y Epifania de la Mujeres en Progreso. Margarita se ganó el tingo tango para empezar su presentación.

Para María Luisa, este era un viaje muy esperado “llevaba años soñando con conocer Guapi, pero el viaje fue muy duro, a mi solo me dio miedo llegando”. Esto lo dijo en medio de una gran sonrisa mientras presenta su organización “ Yo vengo de Agrical, mi organización agrupa a los campesinos del Calima y fue fundada hace 23 años”.

María Luisa de Agrical, bajo Calima.

“Las mujeres somos honestas y trabajadoras, y organizadas hacemos mejor las cosas, nosotras queremos un mejor nivel de vida” comentó Yolima, quien com Marciana y Analicia representan a un grupo de más de 100 mujeres del Río Naya.

Marciana vez con añoranza el Río. Su familia y su río le hicieron mucha falta durante el Encuentro.

Quiroga es una comunidad a 25 minutos de Guapi. Es este lugar Teo y la Fundación Chiyangua llevan apoyando más de 20 años los procesos organizativos de las mujeres. En esta comunidad las mujeres se han organizado alrededor de actividades productivas tradicionales . Para Teo “ en la organización hay ir diciendo y haciendo y para crecer todos deben aportar, la organización es un laboratorio de conocimiento y saberes de la comunidad”.


Rio Guagui, rumbo a la comunidad de Quiroga

Marcelina, viene del Río Mallorquín tiene 7 hijos y una azotea que da envidia a todas las mujeres, “es la primera vez que estoy en algo así, tenemos una hielera y queremos trabajar por nuestros hijos, el hacer crea ganas así que estamos haciendo las cosas, miren este río tan lindo, así no es en mi casa”


Marcelina disfrutando del paisaje rumbo a la comunidad de Quiroga

Quiroga y las comunidades vecinas han sido víctimas del conflicto armado colombiano por muchos años. “A nosotras nos daba miedo salir solas a pinguar o a coger producto, así que nos juntamos por miedo al conflicto, para nosotros la organización fue como un forma de defensa. Además no queremos perder la tradición ancestral”, dijo Esneda al presentar el grupo que lidera llamado “Construyendo sueños”. Este grupo de mujeres recoge productos del mar y los vende en la comunidad y en la cabecera municipal.

Integrantes del Grupo “Construyendo sueños”.

Al igual que Esneda otras mujeres del río están organizadas, “ el primer mercado de nosotros es la comunidad”, dice Teofila, “ eso nos permite tener la autonomía, el poder de decir que si o que no, el poder de concertar en la familia, en la casa y en la comunidad”.

Esneda, representante legal de “Construyendo Sueños”.

La reunión en Quiroga fue un encuentro cálido entre mujeres luchadoras, evidenciar que las dificultades, retos y propósitos de sus organizaciones eran compartidas por todas, permitió generar lazos que durarán más allá de este encuentro. Pero no solo fue un trabajo de mujeres, muchos grupos en Quiroga están integrados por hombres y mujeres, “lo más importante es conversar, trabajar juntos”, dijo Teodoro Ibarbo, de la Asociación de Agricultores y Pescadores de Quiroga.


Entre lecturas de reflexión hechas por Teo y conversaciones animadas en el grupo, el mensaje fue claro “La red son acciones de manera conjunta y colectiva que permiten hacernos mas fuertes. El trabajo en red permite que las debilidades se conviertan en fortalezas, nosotras tenemos una red que se llama Red de Mujeres Matambe y Guaza, ahora ustedes cuentan con el apoyo de la Red y el mío”. Teo.

El Encuentro terminó con fiesta, las experiencias compartidas y los sueños unen a estas mujeres “lo más importante es conversar y reunirnos para ver cómo arreglamos los problemas, somos como la Chiyangua, una planta fuerte y resistente, sabemos que para crecer hay que aportar y no necesitamos una licenciatura para saber lo que la comunidad necesita” Teófila Betancourt.

Reunión de despedida con grupo de música tradicional del Pacífico.
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