Soy muy tibio para opinar de política.

Argentina es el país más intolerante del mundo. Nos cuesta horrores entender que al de al lado le puede gustar algo que a uno no. Desde como un DT puede jugar con un 4–4–2 (de cagón) y no con un 4–1–2–1–2 (de macho alfa de la táctica ofensiva).

A mí me pasa por ejemplo, que no me gusta la leche. Me cuesta muchísimo entender cómo toman eso que la naturaleza creo para un ternerito, dado que hasta donde se, no soy ningún ternerito.

El máximo ejemplo de la intolerancia y el poco respeto que tenemos por el pensamiento del otro, es la política.

Tan pasional y carnal como nunca vi en ningún lugar del mundo, porque nosotros somos así de pasionales, odiamos o amamos, no hay grises. No hay películas de 6 puntos, no hay versiones aceptables, es la mejor o la peor. Somos campeones del mundo o no somos nada.

Sos K o sos Anti K, sos del Pro o sos un Globoludo (cuanto ingenio tenemos).

¿Puedo no ser nada? No, no podes amigo, tenes que elegir, porque aparentemente esto no va a terminar.

Lamentablemente este fanatismo actual por políticos, de un lado y del otro, solo es comparable con esas niñas de 12 años que hace no mucho se cortaban las venas por Justin Bieber. Si, somos igual de racionales a una púber estallada en adolescencia prematura mirando en YouTube a su ídolo máximo.

Cuando nos ponemos en ese nivel de fanatismo es imposible dialogar, debatir o conversar. Porque esto es una guerra, y vamos a volver (no sé a dónde) o morite kritina korrupta kuka (¿no será mucho?).

Cada vez que no podemos ver algo positivo en el que está enfrente, significa que no podemos ver nada a mejorar en nosotros mismo. Y eso es muy triste.

¿Es tan difícil de entender que tal vez los dos lados de la moneda, cada uno a su manera, en su concepción del universo pueda ver las cosas diferentes a uno? Sea por educación, por formación, por el contexto en el que nació o por el motivo que sea, el ser humano que está al lado tuyo puede tener una opinión diferente a la tuya, con más o menos fundamentos en algunos casos, pero diferente al fin. Ni mejor, ni peor. Distinta.

¿Hay gente que va por plata a ciertos actos políticos? Si.

¿Toda la gente que va a actos políticos va por plata? No, claro que no.

¿Son todos chorros y vagos? No, de hecho conozco gente muy laburadora que va.

Ahora, si pedimos criterio para estas opciones tengámoslo para estas otras también:

¿Está bien cerrar jardines o universidades por un acto político? Probablemente no.

¿Crece el país en un acto político, o crece más yendo a trabajar o a estudiar? Y… Me parece que lo segundo.

¿Qué se cruza por la cabeza/corazón de una persona cuando prefiere ir a rendirle culto a un político en vez de compartir un tiempo con sus hijos, con su pareja, o con su familia?

¿Desde qué lugar vas a educar a un hijo al que no pudiste ayudarlo con la tarea de historia argentina por que estabas llevando una pancarta de un político?

¿Un político entienden?

Políticos de ambas veredas que hoy están rindiendo cuentas a la justicia por diferentes negocios que no deberían estar haciendo con cargos públicos. ¿Podemos aceptar que están mal los dos en este caso? Ojalá.

Familiares que no se hablan, amigos que se tienen que morder los labios para no insultar a otros, por política. Ni por religión, ni por fútbol ni por ningún otro motivo se agrede tanto en este país como por política.

Aunque ahora que lo pienso, no es política, no son pensamientos políticas, ni medidas, son ídolos pop. Los Beatles vs Los Stones, El Indio vs Cerati y así, porque no podemos ver cosas positivas de ambos, o negativas de los dos. Tenes que elegir uno y matar, porque tibio sos peor que el enemigo.

Bajemos un cambio, aceptemos al de al lado, hablemos con respeto, tratemos de leer antes de hablar, y principalmente, no le crean a cualquier boludo que escribe algo en internet, porque que este en internet no lo hace cierto.

O hagan lo que quieran, porque al fin y al cabo, yo solo soy un tibio gris que está en el medio, que ve cosas buenas y malas en ambas veredas, pero mi opinión mucho no cuenta.