Mosquitos

Hace algunos días que me empecé a preocupar por una actividad de lo más común para mí. Mataba mosquitos cada que podía, no soportaba esas noches repletas de calor acostado en mi cama y sin ropa; las cuales se hacían peor al escuchar sus zumbidos tan próximos a mis oídos. Aquellas noches, creía yo, me daban justificación de aplastarlos o achicharrarlos con una raqueta bastante común en México que venden hasta en los mercados. Entonces viendo una publicación en Facebook sobre el maltrato a los animales, no recuerdo bien a que especie en específico, me cuestione sobre las raquetas. Cuántos miles de defensores de los animales no reprocharían hasta la muerte el acto de matar a un animal electrocutándolo. ¿Se podrían imaginar el acto despiadado de matar a un perro de esa manera?. Hasta para nosotros fue suficiente con la silla eléctrica. Pero parece ser que los mosquitos o más generalizado los insectos no nos importan. Esto se puede deber a diversos factores que en otro texto trataré, por el momento me limitaré a decir que el percatarme de que un insecto también es vida fue una de mis primeras hipótesis al empezar a sentir repulsión a la idea de matar mosquitos. Mas no creo ser un alma tan pura para apreciar todas las expresiones de la vida en lugar de eso creo que me sucedió un momento Kafkiano. Me llegué a sentir tan insignificante que llegué a comparar mi vida con la de un mosquito y en verdad ¿qué nos separa de ser como un insecto? al fin los dos vamos a morir. Algunos podrían decirme que nosotros somos seres racionales pero yo digo que eso es lo que no hace aún más miserables. Decía Borges en alguno de sus numerosos cuentos que los animales son los únicos seres inmortales al desconocer su mortalidad. La verdad a los ojos de Dios no somos tan distintos a un insecto. Así como a nuestros ojos una araña no es tan distinta de una cucaracha. Ambas son aplastadas de la misma manera. A lo mejor por Kafka ya no mato mosquitos, quién sabe puede que algún día amanezca convertido en uno y quisiera ser tratado como cualquier animal.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.