#14

Editorial #14 de Estúpido y Sensual Domingo

Esa multitud que marca y dicta la buena voluntad del pensamiento y el buen gusto aplicado a lo correcto va a enfurecerse con nosotros, así que pueden empezar ahora mismo a desperezarse y desesperarse y a buscar sus antorchas con su kerosene y su fuego combinados, para estar listos en el momento en que yo diga: Harry Styles es la estrella pop perfecta y la concepción beatífica de todo lo que está bien.

Y sí, ya sé que los One Direction son la repetición de la ecuación malvada y cuántica del pop en forma de boy band, pero yo no hablo de la música ni de ellos. Hablo de él. Porque a veces uno tiene que elegir, porque en la misma pasarela está Justin Bieber representando todos los lugares comunes de la vieja masculinidad en el mundo del pop: con sus fotos en la playa con sus novias perfectas, y sus autos caros y sus deportes extremos & cools, con sus peleas callejeras con un negro enorme que lo noquea de un solo golpe, pobre Justin. Y del otro lado está Miley Cyrus, acusada de haberse travestido en forma de angel para entrar a las casas de las nenas disfrazada de Hello Kitty y una noche, de buenas a primeras y después de que le creciera la lengua, Miley decidió sacarse la peluca de la dulce Hanna para hacer twerking transmitida en vivo por la MTv y lamer todo lo que se pusiera a su alcance. Y a Miley la queremos así: siendo la chica mala y multicolor de ese canal que antes había sido acusado de sodómico-y-gomórrico.

Y entre medio de todo eso camina Harry Styles, con su pelo corto y sus pelo peinado con aerosol y su pelo largo que parece sucio, y su bandana a la Keith Richards, y su aspecto de burlarse de todos los aspectos y su cuerpo flaco que casi ni puede tener músculos, y sus novias perfectas que le componen canciones, y sus novias imperfectas que interpretan a Harley Quinn (la novia del guasón). Harry Styles es el resumen de un momento cultural: mientras todo el mundo construye identidad a través del sexo y la sexualidad Harry Styles, que ni siquiera es lindo de manera tradicional, mira a cámara y sonríe su sonrisa que siempre oculta algo, para más tarde levantar los hombros en señal de desinterés ante las especulaciones. Harry Styles es una duda caótica en un mundo ordenado que busca certezas y catálogos.

Esto es Estúpido y Sensual Domingo, el programa que se encontrará siempre gritando su canto apologético de quien sea que nos enamoremos en la semana, aun cuando los guardianes del buen gusto y la moral vengan a golpearnos la puerta. Porque lo más probable es que cuando lo hagan, nosotros de igual manera intentemos salirnos con la nuestra. De una forma, o de otra.