#27

Editorial #27 de Estúpido y Sensual Domingo

Acá es cuando una vez más -ahá pensaron que ya me había olvidado- me pongo en formato gorda y digo una y otra y otra vez que detesto las segundas oportunidades. Detesto en parte, también, las vueltas atrás y las vueltas al pasado, digamos, entonces, que me gustan los había una vez y no los había otra vez, o los había por segunda vez después de un período de reflexión, perdón y reconciliación.

Lo siento, pero alguien tiene que decirlo: las segundas veces son una fantasía infantil que tan bien le viene a las franquicias del cine pero que tan mal le viene a la nunca muy bien pensada narración de nuestras vidas. Es la idea dicha por no digamos quien de que estamos mal pero vamos bien, es creer que las cosas pueden salir muy muy bien después de que salieron muy muy mal. Y junto con la vida también pasa con las otras cosas que están presentes en la lista de los best-sellers del planeta tierra: la vampirización de los clásicos y la muy humana pasión por saber cómo sigue, cómo empezó o cómo podría haber sucedido de haber tomado otro camino.

Supongo que no es casual que el libro más popular de la historia haya sido pensado con un continuará al final después del cual, como un wikileak del cielo, fue filtrada la segunda parte en formato de Nuevo Testamento. Quizás porque desde ese entonces ya se sabía que el Sueño Americano o La Pesadilla Del Mundo Entero siempre ha predicado que todo es perfectible o que, al menos, puede volver a venderse dentro de un mejor envase. Clink caja y a otra cosa. Como si la vida fuese una de esas calesitas destartaladas y oxidadas de un parque de diversiones abandonado en la que uno ve desfilar a examigos y exvecinos y examores de nuestra vidas y excompañeros de batallas perdidas y exenemigos en una especia de loop existencial mientras un payaso con globos de colores que flotan se ríe a lo lejos de nuestra obsesión por reconstruirlo todo no desde cero sino desde uno. A mi, personalmente, me gusta más pasar a visitar las ruinas del pasado o escribir sobre ellas, que revisitarlas con ánimos reconstructivos.

Esto es Estúpido y Sensual Domingo, el programa que no puede pasar a buscar a sus amigos del pasado porque está preocupado por sus amigos del futuro pero en el caso de hacerlo la única reversión de lo antiguo que le gusta es el formato fan-fic: obsesionado fundamentalmente por explorar el costado y el frente y la retaguardia sexual y drogadicta de nuestros héroes y heroínas favoritas, porque después de todo, ya lo dirá el cantante a continuación ahora que estamos de vuelta, ahá: las últimas tres semanas de ausencia, fueron las más tristes.