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Editorial #9 de Estúpido y Sensual Domingo

La semana que pasó no fue una buena semana para ser joven en Argentina. No fue una buena semana para ser joven en los medios de comunicación. No fue una buena semana para detenerse a ser bombardeado por las corrientes de electrones que emiten los rayos catódicos de los televisores porque la tragedia de la fiesta de electrónica sirvió para demostrar lo que ya sabíamos: que nosotros, los jóvenes, estamos rodeados. Ahí estaban los señores de traje y pelo teñido gritando lugares comunes en paneles infestos, ahí la dientona rubia de los mediodías con su sonrisa galáctica espolvoreando más moralina berreta que polvo de estrellas, ahí los programas de espectáculos que con el mismo sistema nervioso central con el que tratan separaciones y filtrado de fotos ahora se horrorizaban por las drogas. Como un monstruo de mil cabezas tontas reaccionaron pidiendo lo único que saben pedir: botas en la calle y persecución y prohibición y, obvio, criminalización de la juventud.

Me gustaría aprovechar este espacio para aclararles algo: todo el mundo se droga.

Imaginemos por un segundo un antidoping universal, imaginemos colas de gente que bajo la lluvia y paradas sobre el cemento frío y roto de la entrada de un hospital esperan a que una enfermera rubia les saque sangre para ser analizada. Imaginemos que este antidoping masivo y total incluye: éxtasis, cocaína, marihuana, antidepresivos, ansiolíticos, alcohol, cigarrillos, cualquier derivación de las anfetaminas, y cualquier tipo de droga que fue automedicada. Al tener los resultados la enfermera rubia correría por un pasillo mal calefaccionado del hospital público hasta llegar a la oficina del Director y le diría: señor, tengo los resultados, todo el mundo se droga.

Y entonces por qué salía a prohibir o a mentir con ánimo justiciero si podríamos hacer todo lo contrario: salir a informar. Salir a decir de una puta vez toda la verdad y salir a enseñarle a los pibes que quieran drogarse qué son las anfetaminas, qué la cocaína, qué el alcohol, qué los cigarrillos. Prohibir, señores del jurado, es estúpido. Incluir no alcanza. Nosotros salimos a divertirnos, no salimos a morir.

Esto es Estúpido y Sensual Domingo, el programa que sabe que si el Estado no va a protegernos, que si los medios no van a informarnos, siempre nos quedará una salida: la de cuidarnos entre nosotros. Hay que dejar de buscar referentes afuera para empezar a narrarnos nosotros mismos. Yo, por mi parte, tengo la mano extendida y las ansias de aprender, para quien quiera agarrarla antes de la caída definitiva.