¿Pero es que nadie va a pensar en los niños?
Pablo Aguirre Herráinz
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Carlos, respeto que la obra te parezca de poco gusto y que encuentres sus críticas a las fuerzas de seguridad del estado excesivas, pero me parece muy melodramático pintarla como un producto ideológico que se inocula en los niños de manera inevitable (como si los padres nunca taparan las orejas de sus chicos o no las llenaran de sus propios esquemas mentales, o, peor aún, como si estos no estuvieran expuestos a politización en cualquier otro escenario diario, con frecuencia el puramente hegemónico: nacional-liberal). También pienso que si en algunos hogares no se niega la crítica hacia la policía y se alcanza un 20% de mala opinión en contra de ella por algo será. Declaraciones, excesos de fuerza y jugadas poco limpias comparten historial con comportamientos y acciones mucho más profesionales y democráticas. No va a ser todo culpa del dedo que señala a la Luna, digo yo.

Con lo del dinero tienes para mí un pase y ese pase tiene que ver con los procedimientos de adjudicación de contratos para que en vez de representar una obra X se elija la Y o viceversa (y, lo digo ya, ignoro si en este caso se adjudicó la obra de un modo más abierto o menos). Ese procedimiento, sea para lo que sea, debiera ser público y transparente, pero no seamos luego tan ingenuos para pedir peras al olmo, esto es, una isla de neutralidad que en ningún lado existe y que, de un modo muy asimétrico, beneficia a una derecha que maneja hilos y medios y pretende pasar por centro de todo. Si me vienen unos guiñoles donde la bruja es la clásica mala y el bueno es un príncipe, me estás metiendo ideología también y con el bolsillo de todos. Te cito unas palabras que creo que resumen bien lo que intento decir, y aunque es posible que no te agraden y que me respondas con algún purismo (como que sí se debe gobernar para todos -aunque nadie, ni los de tu cuerda ni la mía, lo hayan hecho nunca-); estas palabras son: “Jamás se puede gobernar para todos (y todas). Se puede y se debe “administrar” una serie de servicios con criterios de equidad, solidaridad y garantía jurídica, pero gobernar es sencillamente otra cosa. Gobernar es una actividad que consiste en poner los medios de gobierno a favor de un determinado proyecto o idea política. Y esto supone siempre asumir que se está “de parte”, asumir que se está sumergido en un conflicto entre intereses contrarios” Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/global/29287-la-politica-ciega-o-sobre-ayuntamiento-madrid.html