A veces también sangras por la boca. Con esta foto gané un concurso llamado “Tu peor foto corriendo”. En serio.

También se sale

Lo bueno de haber salido de la droga es que ya no me gasto 120 euros al mes en cocaína. Ahora me gasto 160 en zapatillas. Ya no me hago análisis de orina, sino de pisada, y ya no siento un malestar terrible cuando no me queda material. Ahora, con correr mi horilla al día, mis seis días a la semana, me conformo.

Se acabaron los dolores de cabeza por la farla mal cortada y la nariz sangrante de todas las putas noches. Ahora no me duele nada. Bueno, salvo la tendinitis del isquio, la periostitis, y el espolón calcáneo. Pero del sangrado de nariz ya nada, ¿eh? Ahora solo me sangran las ampollas. Bueno, y los pezones, pero solo en las tiradas largas.

Al fin puedo socializar con gente que no está colocada, y vuelvo a tener amigos normales: gente como tú y como yo, que no sale a tomar unas cañas con los colegas los viernes porque los sábados madruga para entrenar.

Qué genial es haberse desenganchado de todo.