Bitácora de la alegría

Querida Mamá:

Te cuento algo increíble que nos pasó con el tío. Al caminar por la playa encontramos muchas maderas, un timón, y algo súper raro. El tío me dijo que se llama bitácora, es un armario tipo tubo con una brújula arriba, adentro guardan algo que se llama libro de bitácora, es un libro donde los capitanes escriben cosas importantes. Una de las maderas tenía escrito “El Alegría”, después nos dimos cuenta que es el nombre del barco. Un vecino dijo que muy seguido se encuentran restos por estas costas, pero nunca habían encontrado una bitácora, tuvimos suerte. Lo importante es que adentro de la bitácora, ¡estaba el libro! Es muy difícil encontrar uno. Lo abrí y solo se leían las primeras hojas. Era poco pero quedë impresionado, hablan de algo que se llama oratorio y de un tal Don Bosco. El tío sabe de un colegio que se llama así y cuando arregle el auto me va a llevar. Por ahora solo sabemos que es un santo (o algo así) que era muy alegre.

El tío me lo leyó. Dice que es algo que tiene mucho valor, pero no valor de plata, uno distinto, me explicó pero la verdad no entendí bien. Igual lo importante es que es re lindo lo que dice. Te lo escribo:

“2 días antes de la partida: Estamos preparando el viaje, a punto de empezar un gran camino bajo la mirada de Don Bosco, Como capitán de este barco creo necesario que por si algún día nos sentimos desanimados, tristes o sin ganas, dejemos escrito en este libro el propósito del viaje, cada tripulante ha de tenerlo en su propio cuaderno personal, en el escritorio de su habitación y por supuesto también en su corazón.

Comenzamos este proyecto de muy chicos, nos hicimos amigos en el oratorio Santo Domingo Savio en un pueblito en el sur argentino. Allí nació este sueño. El sueño de un oratorio móvil. Un viaje sin más que un solo propósito, llevar el oratorio a todo el mundo, que todos tengan la posibilidad de sentir lo que nosotros sentimos, lo que Don Bosco nos hace sentir. Y si hay algo que aprendimos de él que siempre va a mantener encendido este proyecto, es la alegría, nuestro motor. Por ella hasta tiene nombre nuestro barco, que hoy se transforma en nuestra nueva casa. Nunca nos olvidemos de esa alegría que nuestro padre San Juan Bosco le enseñó a todos sus hijos, a sus salesianos, a sus pibes, esa que varios años después nos enseñaron a nosotros, y por la cual nació la idea de llevarla al mundo y contagiar a todos los que nos encontremos en este camino sin destino, con la alegría que nos representa…”

Nota personal: Hoy tuve un sueño. Mientras escribía las anteriores palabras un hombre se apareció en el cuarto, era uno de los animadores de cuando era chico. Me sacó lo que estaba escribiendo y me dijo: “Es muy lindo lo que dice acá. Pero me parece que se están olvidando de escribir algunas cosas”. Yo no entendía que hacia él aquí y sin dejarme hablar me dijo, — hay tres cosas que no deben olvidarse nunca — y numerando con los dedos siguió — Primero: esta alegría es solo sonreír, hay que creer que podemos cambiar el mundo con una sonrisa y que la alegría es invencible siempre que nazca desde adentro y con amor. Segundo: Ustedes no llevan esta alegría al mundo porque no tienen nada que hacer. Dios es quien los llamó a esto, porque vio en ustedes esa alegría que Don Bosco transmitía, y los llamó a ustedes a contagiarlas y compartirla, ya que la alegría verdadera, es la compartida, la que se entrega, y no la que uno se guarda. Y tercero pero no menos importante, si en algunos de los lugares a los que lleguen, no son bien recibidos, lo único que tienen que hacer es marchar a otro lugar, no lo tomen como un fracaso, tengan esperanza, y cuando tengan la oportunidad vuelvan a intentarlo.” En ese momento se desvaneció su imagen.

Hasta ahí llegaron las hojas del libro. Cuando podamos ir a ese colegio les voy a contar lo que averiguamos, si llegás a encontrar información mandámela, porque estamos muy intrigados.

Los quiere mucho

Santi