12/4/16. Running o el correr de toda la vida

De repente nos dio por correr, por hacer running, que queda más cool. Llevábamos media vida sin mover un músculo, desde el instituto más o menos, cuando nos entró la fiebre por mover las piernas para perder esos kilillos de más que, sorprendentemente, se nos acumulan en la barriga.

Porque la verdad es que “yo no como tanto” y además “sólo como carne de pollo”, aunque de vez en cuando “alguna hamburguesa”. Pero eso “no es como para que me sobren tres kilos”. Decidido, hay que echarse a la pista y correr. Pero, de repente, como el que no quiere la cosa, uno se da cuenta de que no es capaz de hacer más de dos kilómetros y a paso de tortuga y con el hígado saliendo por la boca al acabar. Vamos a tener que dejar el pollo. Sólo verduritas y al vapor. Y vuelta a las andadas, y al running que es muy bueno. Esta vez fallan las rodillas.

Lo de la cervecita no afecta. Tampoco bebo tantas. Y esa barriga que no baja. ¿Para qué correr? Y vuelta las andadas.

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