Relativa representación de lo cotidiano

Hay preguntas que solo me hago cuando la vida es injusta conmigo. Y al final, esas preguntas me llevan a replantearme el concepto de justicia.

Cuando todo falla percibo mayor libertad, con cierto atisbo de resignación, pero al mismo tiempo con la impunidad de que todo se relativiza. Cuando todo falla entonces estoy bien, más lejos del supuesto ideal de una vida obligatoria.

Veinticinco días atrás, mi representación de lo cotidiano era única, pero hoy es diferente gracias a un viaje que me presentó alternativas, re-interpretaciones y válvulas de alivio de la presión. «Que pueda inquietarnos toda cosa llamada habitual», dice Berthold Brecht, y así fue.

Lo cotidiano a veces exhibe coreografías no ensayadas que hablan mucho de nosotros y merecen el tiempo de ser observadas. Generalmente podemos verlas en las grandes concentraciones urbanas, donde nos movemos ante el cambio de un semáforo o en una estación de subte cuando la escalera mecánica se satura de gente mientras que la fija está vacía. También en una sala de espera o en la fila de un banco a principios de mes, todas son coreografías no ensayadas, en las que nadie falla un paso.

Personalmente creo que quién tenga ganas de observar a su alrededor, puede empezar a notar ciertas cosas que le llamarán la atención y que para entenderlas no hace falta leer a ningún sociólogo.

¿Tiene otro valor, otro mérito, otra poesía quién logra alejarse lo más posible de aquello que se le muestra como éxito?

Creo que no sabemos ser libres, pero vivimos para intentar liberarnos.

Quizás ahí exista algo de felicidad, en llegar a «sentirnos liberados» de alguna manera, para después sufrir la libertad. Yo no sé absolutamente nada, pero si me preguntan, les digo que a la libertad se la sufre o no es posible ni real. Tampoco se le teme, porque ni la tristeza ni la felicidad se alcanzan de manera permanente.

Así las cosas, el mayor grado de rebeldía alcanzable es el de caminar lo más cerca posible de la frontera del sistema. Salir nunca, pero coquetear con la idea.

Usted puede intentar el ejercicio de relatar una jornada completa en su vida, escribir absolutamente todo lo que haga durante una semana, hasta el más mínimo detalle, para después leerlo y hacerse algunas preguntas.

Si esta idea le da miedo, ya es un avance.

¿Estamos aceptando representar una obra de teatro que nadie quiere ver? Quizás quienes obtuvieron un buen papel lo interpretan aún sabiendo que la obra es mala y que no hay papeles para todos.

Según Chion, Acusmática significa «que se oye sin ver la causa originaria del sonido», o que «se hace oír sonidos sin la visión de sus causas». La radio, el disco o el teléfono, que transmiten los sonidos sin mostrar su emisor, son por definición medios acusmáticos.

Personalmente me permito pensar que la sociedad también es acusmática y depende de nosotros escucharla o no.

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