Y la verdad.


Tengo que decírtelo. Tengo temor. No te lo vengo a decir para que me lo arrebates ni es que yo viva atada a ese temor.

Es un tipo de temor que me podrías quitar a besos o simplemente diciéndome «yo no te voy a romper» pero sabes? No quiero que tus palabras estén vacías.

Y es que todos se han ido. Es mi error darles tanto que cuando se van se llevan un pedacito de mi. Tengo la esperanza de que contigo un «para siempre» no sea falso.

No sea un tipo de amor donde solo quieres poner a alguien en una jaula haciéndole creer que tus sentimientos serán eternos.

Y sí, nunca podré ser ella.

Tengo temor sabes? El tipo de temor que sientes cuando ruegas a Dios que no quieres que te quite a esa persona, y le restriegas todas las personas que se han ido.

No te sientas agraviado, es lo último que quiero. Pero es que tu advenimiento fue tan grato para mí.

Temor, de que no vuelva a cantarle a alguien con las mismas ganas tan penetrantes mi canción favorita «Chasing cars».

De no cantarle con la misma pasión a alguien en el oído.

Lo cierto es que tengo miedo de saber que podrías estar sonriendo sin pertenecerme.

Y no es una fullería para que así te tengas que quedar. Pero te prometo que no vas a encontrar a alguien igual. No creo que haya alguien que se entregue como yo. Y te arrepentirías de verme feliz con alguien más, realmente espero que si eso pasa no sea demasiado tarde.

Este temor es fácil de quitar. Ámame como si nunca hubieras amado a ninguna. Como si nunca nos hubieran tocado otras manos.

Y no te andes con ambases, nadie te llegaría a quitar la camisa de la manera en la que yo lo hago.

No se aprenderían tu mal humor. Ni la manera en la que odias que las cosas no salgan a tu manera.

Que detestas a las personas que hablan mal de ti, pero tú sí puedes tener muchas quejas ante ellos.

Que tu color favorito es verde.

Nadie se aprendería en la manera en la que vas besando y a veces abres tus ojos.

La manera en la que sujetas a alguien de la cintura. Y la cara que le haces a los hombres como si yo te perteneciera.

Que tu comida favorita no la comerías a diario para no hartarte de ella.

Que cuando lloras sabes que no te hace menos hombre.

Cuanto odias a Dios, pero que por la mujer de tu vida te casarías en frente de él.

Cuanto odiamos mi pasado, y bendecimos nuestro presente.

La manera en la que no tenemos que estar haciendo el amor, para saber que te llevo impregnado.

No quiero sonreírle a alguien más en medio de la intimidad.

No quiero quebrar a alguien más al verme llorar.

Lo digo honestamente

Te adoro puramente

Y la verdad te pido que te quedes,no quiero que llegue alguien más y lamentarnos habernos dejado ir.

Con cariño, la que espera ser tu tormento todos los días que te restan.

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