Mercadóloga de profesión, con experiencia en la Industria Farmacéutica y con Maestría en Comunicación Estratégica, especializada en el área de la Salud.
Una semilla no es un ser viviente, la semilla tiene que caer, abrirse, morir, renunciar a lo que por naturaleza es, para que Dios sople aliento de vida y de mucho fruto.
Hoy es un buen día para agradecer al único Dios lo que ha hecho en mi vida. Por las personas que me rodean, por las experiencias que me ha permitido pasar y por las cosas que tengo…
Lo único que puedo hacer es reconocer que todo es por Él y para Él.
Este es el primer ejercicio de una larga serie de entradas que versarán sobre comunicación y salud.