El trabajo es la mejor propuesta

Racing confirmó la contratación de Ricardo Zielinsky como entrenador del primer equipo hasta junio de 2017. Su trayectoria, que involucra un recorrido extenso por el ascenso argentino, tuvo el punto mas alto de rendimiento como entrenador en Córdoba. Belgrano lo recibió cuando penaba en la B Nacional y sus vidas se separaron en mayo de este año tras 5 temporadas. En el medio un par de momentos cumbres: le ganó la promoción a River, con todo lo que aquello significó, y puso al Pirata en torneos internacionales por tres temporadas seguidas. Su perfil disparó el debate. Los viejos pre conceptos del fútbol serán el obstáculo dialéctico que tendrá que combatir mientras moldea su primer desafío grande.

Su pasado de futbolista se puede traducir en como sus equipos lo representaron una vez que se calzó el buzo de entrenador: esfuerzo, compromiso, trabajo y solidaridad en virtud de un bien colectivo. No tiene declaraciones que dejen títulos para los programas deportivos y su carrera como técnico recién lo hizo tomar notoriedad en el fútbol grande en 2011 cuando aquél Belgrano mandó a River a la B. Por el contexto, escenario y realidades de uno y otro, aquella tarde fue el punto de partida de la nueva historia del Pirata cordobés, Zielinsky y sobre todo el equipo de Nuñez. Cinco temporadas conduciendo al equipo, con una identidad, recursos acordes a la economía de aquél tiempo Celeste y una constante de sostener en el tiempo el rendimiento.

Quizás esa distancia, el desconocimiento sobre sus ideas y las barreras ideológicas que todavía perduran en el fútbol argentino, sean el motivo por el cual algunos sectores del periodismo y la gente, tengan como un pecado el solo hecho de pensar en defender. Zielinsky tuvo que salir a desmentir, sí leyó bien, desmentir, que fuera “defensivo”. Año 2016 y todavía se sigue pretendiendo una sola manera, un único camino de alcanzar el éxito. La exclusiva visión del “fútbol que le gusta a la gente”. ¿Hubo un censo para determinar tal sentencia? La historia esta plagada de fórmulas exitosas y penosas en todos los estilos. Infundir el pánico por la llegada de un entrenador que administró hasta hoy equipos con recursos mas acotados y materia prima menos permeable a distintos estilos significa un grave riesgo.

Racing tiene, por motivos conocidos y que no tiene sentido enumerar en esta columna, un camino por construir desde la recuperación del club a manos de sus socios. Entre todos los debates que aún deben realizarse esta la política deportiva, que tipo de fútbol pretende desarrollar, cuanta injerencia deberían tener los elementos surgidos de las divisiones inferiores en el primer equipo, etc. Es decir, mientras sus dirigentes deambulan en la intuición todavía el club no posee una base sólida de preparación para diagnosticar fortalezas y debilidades y así poder poner un punto en el horizonte hacia donde ir.

Las últimas campañas que permitieron disfrutar (por juego, por resultados o por los componentes que tenía) fueron las de Merlo, Rivarola, Simeone, Zubeldía y Cocca. Cada uno con sus matices. Algunos tuvieron mejores futbolistas, otros supieron darle mejor forma al equipo. Estuvieron quienes no pudieron dar el salto de calidad, los que administraron el producto del trabajo en inferiores pero carecían de experiencia. De todo un poco. Pero el denominador común fue la intuición. La elección por gusto sin planificación ni otro futuro que el quedar en la historia como el salvador. Por eso tan solo dos títulos en los últimos 40 años y tan poca continuidad.

La mejor noticia que podría recibir Racing por estos días es que dejen trabajar a Zielinsky como no lo hicieron con Sava. Los seis meses que duró la estadía del Colorado no son tiempo suficiente para juzgar y tomar la decisión que tomaron. Aún con un equipo que lejos estuvo de ser regular y fue de un lado a otro en ideas y rendimientos. A favor del Ruso es que tendrá el torneo local con la línea de llegada en junio de 2017 y la Copa Argentina, que si bien es prioridad, no aprieta tanto en el calendario como para no optimizar los tiempos de ensayo y conocimiento entre el cuerpo técnico y los jugadores.

Sea del estilo que sea, pregone el fútbol que le parezca, ataque con tres o cuatro, defienda con cinco o con uno, lo importante de un entrenador es construir una identidad y que el equipo la transmita en el campo. Diego Cocca llegó con las anécdotas de la sobremesa con Menotti, el café con Cappa y un montón de experiencias mas. Tuvo que adaptarse a Racing y su plantel para encarrilar las cosas. A favor del ex técnico de la Academia estaba la figura de Milito, capitán, goleador, referente y consejero dirigencial. De lo contrario la historia hubiera sido otra. No tenga dudas.

Por enésima vez, lo que debe primar ahora hecha la elección del entrenador es la cordura, la paciencia y la templanza. Racing precisa un par de años de estabilidad deportiva de manera consecutiva, aún sin conseguir títulos pero siendo protagonista siempre para poder pelear en serio por cada objetivo que afronte. Mientras el apuro y la falta de convicción pasee por el playón del Cilindro y se meta en las plateas o las populares, todo quedará resumido a la suerte de que la pelota pegue en palo y entre o se vaya afuera. O perder un partido en el último minuto.

Like what you read? Give Paolo Cella a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.