Crítica | Teatro
Aprendiendo a vivir en la incertidumbre
Sobre ‘Casa Linguee’

Hay una habitación que remite a una oficina pública, lockers donde se cambia el personal de servicio. Pero esto es después. Porque antes hay un empleado nuevo, un aspirante a la estabilidad de un trabajo fijo, que rebota de intento en intento por saber qué es eso, qué se hace ahí, con quién hay que hablar. Con mucho de beckettiano en su espíritu absurdo de atmósfera densa, Casa Linguee sabe apresar ese rasgo, tono emocional, que de fascismo tiene el trabajo. Y lo arregla con una liviana sonrisa, falsa ingenuidad para una comedia de enredos.
Grado cero de lo que una obra coral es y puede (hay en escena más de diez personajes, casi literalmente, enredados -pero nunca es confuso-), la pieza no detiene en ningún momento el múltiple murmullo, las conversaciones solapadas, las capas de relaciones. Y por esto, singular aún en sus aspectos reconocibles, operística en su grandilocuencia, Casa Linguee se destaca por sus ingeniosos diálogos de realismo peronista y su vaporosa condición de purgatorio (ese lugar tan indefinido, tan en el medio) que hace que nunca se deje de preguntar, aún cuando de todo poco se responda.
/// Funciones los miércoles a las 21 hs en el Teatro del Abasto. Entradas $ 90 a $ 180.
Reservas: http://www.alternativateatral.com/obra49238-casa-linguee
