Crítica | Teatro

‘Casa de muñecas’: Ninguna Barbie


Aniñada, consentida y risueña, dueña de una picardía adaptativa, Nora es una mujer de su época que reparte el tiempo entre los quehaceres del hogar y la crianza de sus hijos. La reciente promoción laboral de su marido le promete un futuro de augurios favorables en lo económico, pero memorias del pasado han llegado para atormentarla. Súbitamente enredada entre la responsabilidad y la fidelidad, debe dar un salto fundamental para convertirse en persona.

Con una detallada reconstrucción de retórica decimonónica en escenografía y vestuario, la reposición del clásico de Ibsen por Silguero resulta un afortunado reencuentro con una dramaturgia fundamental para el teatro moderno. Una puesta en escena dinámica y cierta evocación artificiosa e ingeniosa de las casas de muñecas nutren esta versión, respetuosa y vital, de la pieza noruega.