Crítica | Teatro

‘Dillinger’: El suicidado por la sociedad

Tomas Cutler, Mariana ‘Cumbi’ Bustinza y Gabriel Gavilá: autores e intérpretes

Hay en Dillinger, comedia histórica, burlona y lúcida, un refuerzo continuo por hacer contacto: son los mil cambios de vestuario y la asombrosa mutación cuántica de sus tres protagonistas, es la adaptación imparable de la geografía escénica (barras de luz y mobiliario mediante); es, finalmente, sobre casi todo lo demás, la comunidad de habla que se establece. Eso sí: como cita y guiño: como chiste cuyas claves se comparten.

Montado sobre (desde) esta ingeniosa máquina de contar, la obra cuenta la historia del famoso ladrón de bancos: su infancia y sus amores, sus faltas, engaños y venganzas; el ascenso de una estrella con sensibilidad social en los tiempos de Las uvas de la ira: la glorificación popular del primer outsider humanista. Premiada (doblemente) con sobrada justicia, exitosa y convocante, esta Dillinger es un robo a mano armada (de talento).