Crítica | Teatro: “Lontano blu”, de Ignacio G. Bustamante


Lontano blu, de Ignacio Gómez Bustamante. Con Manuela De Meo y Pietro Traldi. Dirección de Ignacio Gómez Bustamante y Nelson Valente. En Teatro El Picadero (Pasaje Santos Discepolo 1857, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina). Entradas $ 200. Funciones los domingos a las 18 horas. Marzo 2016.


Qué miedo decirlo así, estrepitoso, atrevido, tan poco cuidado. Decir que Lontano Blu es la obra más bella del teatro contemporáneo porteño. Decir que tiene un alma armónica y cristalina, que en ella todo es gentil, todo es bueno. Qué sorpresa esta crítica, este arrojo tan poco contenido, tan evidentemente sesgado. Sea, pues.

Lontano Blu (teatro El Picadero, los domingos a las 18 horas) es un ensayo sobre sí mismo: la falsa práctica que se realiza contra sí, en su propio nudo. Enunciación escénica, es mientras transcurre. Ensayo, entonces, sobre una obra que es Lontano Blu (o no, no es en su totalidad tanto como que la contiene). Prácticas actorales, monólogos sobre los límites de la vida (el nacimiento recordado (imaginado)) y la muerte temida. La muerte propia, la muerte ajena.

Y un desborde de imaginación que bebe de la tradición latina, el Decamerón, imágenes de una Italia a-conflictiva, armónica, en donde esos dos ángeles (que saben cuándo deben estallar de pasión y emoción), esas criaturas de oficio hecho cuerpo, hecho materia sensible que irradia e imanta empatía y amistad humana.

Para celebrar esta misa de la palabra bilingüe, de la lengua que se encuentra con los límites de lo que quiere, o debe, decir y no quiere, no puede, en realidad: unas sillas de madera, una mesa que es la simpleza, y muchos y muy buenos trucos lumínicos que hacen descender la atención al fondo azul del mar. Un vestuario como de práctica de yoga, que se hace complejo hacia el final, redondea la puesta. Para gozar de un teatro de poesía, reflexivo, ensayístico, que equilibra razón y corazón.