Crítica | Teatro

‘Marea’: La desconfianza


Marea, que remite a mansa calma, es en realidad un tsunami, un maremoto implacable que escenifica la destrucción del mito de la familia, la explosión del núcleo donde solía habitar una idea de protección y seguridad. Como última visita al paraíso perdido de la infancia, un grupo de hermanos se reúne para poner en orden los papeles de los bienes de la familia. Excusa para que, entre tanto, salgan a la luz resentimientos añejados y dolores imposibles de resolver.

La obra trabaja con una multiplicidad de recursos, a los que es imposible hacerles justicia con ninguna escritura: es indispensable verla para dejarse nutrir de la variedad de expresiones que trae consigo. Algunos de estos elementos hacen pico en las excelentes metáforas animales (el uso del cuerpo y el espacio es uno de los fuertes de la puesta), tanto las narradas en off, al modo de los documentales, como las representadas por sus protagonistas. La limpieza de la escenografía, trazos de una estética marina, se va completando con un entorno virtual hecho de relato.

El rico desempeño de luces y música es la junta que otorga flexibilidad a este cuadro emocional que es Marea, traducción civilizada de los gritos de las víctimas del derrumbe, audibles aún bajo los escombros. Basta acercar la oreja para oírles rugir: “¡Desconfío!”.