Crítica | Teatro

‘Nueve coma ocho metros sobre segundos al cuadrado’: Aullido(s)


Sobre una especie de palcos para confesiones tres personajes deshojan una tragedia íntima de impronta fuertemente literaria. No se trata de diálogos: son exposiciones, argumentos que bordan el solipsismo; casi disculpas públicas. Con el título como interpretante maestro, la caída, el accidente, lo que sale mal resulta el motor y fundamento de un pesimismo agrio que hace cuerpo en el montaje de un circo fascista, rave leather de violencia, a veces, asordinada. Con asistencia de un pequeño texto de mano, punteo tipo manifiesto ético-estético, este teatro negro (gracias, polisemia), este teatro estático (teatro en rigor mortis) requiere modular y ajustar saberes previos y expectativas para incorporarse a un uso del tiempo y unas herramientas narrativas inhabituales, poco ordinarias.