Crítica | Teatro

‘Pasolini’: El mito del nacimiento del héroe


Las puestas de ese arte vivo que es el teatro se resignifican en cada escenario, en el sentido de configuración espacial, en las que se extienden sobre el mundo como un enunciado suplicante de atención. Esta verdad autoevidente, este axioma ético, cobra relevancia para la tesis que sostiene que la estructura le impone sus condiciones a la superestructura, esta intangibilidad etérea que es la dramaturgia, y se arriba a la sospecha de que Pasolini es lo que es por ser donde es; ver así la sala en su extensión sublime hacia un fondo borroso donde se desgranan las capas de complejidad convergente de aquel gigante del pensamiento crítico, marxista, anticapitalista.

Lo que se encuentra la audiencia es un deshojar desordenado de la obra, la vida y la muerte del poeta y cineasta italiano. Las referencias, como cartas mezcladas, están representadas en microescenas que se suceden y van conformando ese hipercubo que ha sido la poética y la retórica de Pasolini: Los cuentos de Canterbury, Saló, Teorema: el problema de la explotación y el odio de clase en la forma de salivazos a la cara del amo: la burguesía como diana favorita donde tramitar la cuenta por las vergüenzas del mundo.

La beneficiosa articulación entre los ´60,´70, y el presente es esa capacidad inductiva que puede suceder y puede no suceder, pero mejor tener a la mano al momento de salir en la búsqueda de modelos y programas para explicar y prever.

La cantidad de artistas convocados es de una magnitud poco frecuente; barroquismo que alcanza un vestuario desproporcionado, acorde con la miríada de actos de los 120 minutos que tiene la pieza. Similar al All that jazz, que cuenta desde el lecho de muerte una biografía posible de Bob Fosse, con espectacularidad y desarrollo sobre un galpón semi vacio -perfectamente apto para la confección de la representación como un acto responsable de intervención sobre el mundo-, Pasolini se arma de esas capas de tiempo y espacio, una materia satírica, adobada de sarcasmo y burla, para tejer el mejor homenaje, ese que revitaliza y actualiza la figura y el pensamiento del homenajeado.

Christian Schmirman @ medium.com/@Paratexto