Fotografía: Candelaria Frías | Diseño gráfico: Gustavo Silva

Crítica | Teatro: “R.U.R: Robots Universales de Rossum”, de Karel Čapek


█ R.U.R: Robots Universales de Rossum, de Karel Čapek | Con Rocío Alanís, Hernán Barrientos, Ruben Estévez, Nicolas Martuccio, Federico Paz, Román Puente, Silvina Schroeder, Jorge Schwanek, Facundo Serrano Muñoz y Sandra Somonte | Vestuario de Sabrina Herbás | Puesta en escena y dirección de Diego Cosin | En El galpón de Guevara (Guevara 326, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina) | Entradas $ 130 | Funciones los sábados a las 20 horas | Noviembre 2015.


El espíritu del siglo XIX recorre, de principio a fin, la trama y la puesta de R.U.R. Ese fantasma que recorre Europa, el terror de los dueños del progreso, las criaturas innombrables, se corporizan como masa sin nombre y sin pasado, duplicados, dobles, autómatas, que reclaman por su derecho a vivir. Son las hordas obreras, el cuco de la Revolución Industrial, que acecha desde las pesadillas de la sci fi literature checa.

La pieza convoca todo un aparato visual de reminiscencias fascistas: los rostros de los líderes en afiches de tamaño descomunal, el vestuario uniformado, en rojo y negro -lo suficientemente personalizado para dar lugar al necesario supuesto del credo individual-, las proyecciones sobre el fondo, recuerdos del primer cine de emociones fuertemente asentadas.

Como en las fantasías futuristas del tipo de La invención de Morel, hay una isla, una cofradía de técnicos y científicos, y una mujer escandalizada (voz de la sensibilidad humanista) con el proyecto de un nuevo orden mundial. Como en las fantasías futuristas del cultural pessimismus, los hombres aprenden tarde.

Uno de los elementos más valiosos de R.U.R. es la detallada exposición y puesta en crisis del mundo naciente y conflictivo del trabajo capitalista, mientras se pregunta quién da vida a quién en un sistema donde todos quieren sostenerse apoyados sobre el esfuerzo ajeno. La actual puesta funciona como un cuento expresionista escenificado que, con economía de recursos, pone a funcionar todo un complejo sistema automático de referencias.