Crítica | Teatro: “Todos los pájaros que me saludan tienen la sonrisa de Gardel”, de Sebastián Irigo y Luis Longhi

Todos los pájaros que me saludan tienen la sonrisa de Gardel. Con Luis Longhi y dirección de Sebastián Irigo. En el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina). Funciones los domingos a las 20.30 horas. Entradas $ 150. Febrero 2016.


Todos los pájaros que me saludan tienen la sonrisa de Gardel es un unipersonal masculino, poético y sentido, protagonizado por Luis Longhi que, en poco más de 60 minutos, recorre las viñetas del folclore citadino, nacional y popular, de un porteño nacido y criado en el siglo XX: el tango y el malevaje, Discépolo en la radio, el peronismo y la literatura del boom, pequeños grandes hitos que se hilvanan en la historia del protagonista que recuerda, ya muy mayor, a todos sus amores.

Con una belleza peculiar y honesta, Todos los pájaros… sucede casi por completo sin escenografía, en una intimidad litúrgica que se acerca a la confesión. Longhi, que tiene el carisma para encender con vida todos los momentos de su personaje, se ayuda del bandoneón y una serie muy reducida de objetos para relatar el sentir cristalizado de los más noble de la clase media-baja sudamericana. Si se dice que se busca recordar para dejar de repetir, tal vez sea este uno de esos casos donde lo contrario también es cierto.